Roier estaba frustrado, no entendía cómo fue que todo estaba tan mal ahora. No podía comprender este sentimiento tan grande de celos, ni tampoco el gran vacío en su corazón.
Le faltaba Quackity, lo extrañaba más que nada y sólo habían pasado dos semanas sin él, podía verlo pero no hablarle, cómo si fueran desconocidos, cosa que no son ni serán nunca.
Nadie en el mundo sabe lo mucho que le gusta tocar el piano, menos el tiempo que se toma en acomodar cada mechón de su cabello debajo de su gorro, ni siquiera tienen idea de la cantidad de lunares que tiene en todo el cuerpo.
Mierda, de sólo recordar esto último, le da una sensación nueva a Roier, para nada desagradable.
El castaño se cubrió la cara con las manos con vergüenza, en estos momentos no es cuando debería estar pensando en ese tipo de cosas, al contrario ni siquiera tiene que hacerse la idea de un solo píxel de Quackity desnudo en su cabeza.
En lugar de eso, tiene que pensar seriamente cómo arreglar las cosas con él.
¿Debería regalarle algo?
O quizá debería ir a su casa a pedirle disculpas de rodillas.
Roier no tenía idea de qué hacer, nunca había peleado con Quackity, no de esta manera. Estaba siendo una fase desconocida del omega que no sabía cómo solucionar.
—¡Verga!
De repente la alarma de su celular comenzó a sonar, sacándolo de sus pensamientos y sacándole un susto también.
Se levantó muy a su pesar, no tenía motivación para ir a estudiar hoy, para el colmo estaba haciendo demasiado calor, clima horrible.
No era la mejor idea, Quackity lo sabía perfectamente, pero era algo desesperado, sabía que Roier era tan expresivo como una papa, pero aún así valía la pena intentarlo.
Dañaría su reputación de omega inalcanzable, quizá, pero con tal de sacarle un poco, muy poco, casi nada, de celos a Roier, era más que suficiente.
—¿Nervioso, chiqui?
Nuevamente esa palabra, el omega entrecerró los ojos mientras veía al albino sonriente frente a él.
—Un poco.
No dejaba de ver la puerta principal, sabía que el cualquier momento llegaría Roier.
Unos minutos después efectivamente, un desaliñado castaño venía caminando muy a su pesar, se veía cansado y la energía que cargaba siempre, esa que tanto admiraba el omega, se veía apagada.
Quackity no lo pudo negar, su corazón se escogió en su pecho del dolor, jamás había visto tan mal a Roier, es más, Roier y mal ni siquiera deben ir juntos en una misma frase.
Sintió el impulso de correr hacia él, pero la mano de Rubius apretó sobre la suya, regresandolo a la realidad, dónde el pobre alfa castaño lo había hecho mierda sentimentalmente semanas atrás.
No podía hecharse para atrás sólo por verlo así.
—¿Lo hago ahora?
Susurró Rubius, una sonrisa burlona en su bonito rostro, parecía disfrutar esto.
Quackity soportó las ganas de poner los ojos en blanco, si llegaba a arreglar las cosas con Roier probablemente jamás vuelva a hablar con este alfa tonto.
Quackity asintió levemente.
Rubius no tardo en tirar de sus manos entrelazadas y acercarlo hacia él, colocó su otra mano en su cintura dando un ligero apretón, por último terminó por acercar su cara hasta su cuello para olerlo.
Quackity no pidió que hiciera nada de eso, lo único que le dijo fue "tómame de la mano y abrázame". Estaba en completo shock, no podía moverse, ningún alfa había corrido con la suerte de tocarlo de esa manera.
A excepción de uno.
Roier. Su expresión era oscura, cuando pensó que su día no podía ir peor, ahí estaba su ex mejor amigo cayendo al fin en brazos de un alfa.
No creyó vivir tanto para ver una escena así.
¿Era tan fácil de superar?
Tantos años juntos para cambiarlo por un alfa cualquiera.
Su cuerpo comenzaba a sentirse caliente cada vez más, lo que fueron segundos se sintió como una eternidad.
No podía soportarlo más, tenía que hacer algo ya.
Se acercó decidido e intimidante, una faceta que nadie jamás había visto en él. Ni siquiera Quackity pudo disimular su rostro de desconcierto.
¿Roier enojado?
Todas las miradas se dirigían al castaño pero no se detuvo por nadie, de un empujón separó a aquel imbécil de Quackity y ni siquiera les dió tiempo de reaccionar cuando ya lo había tomado del brazo para llevárselo a saber dónde.
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¡Mírame! | Spiderduck
Fiksi PenggemarQuackity es el omega más bonito y sensual de su escuela. Así que no sabe por qué Roier aún no ha saltado sobre él y lo ha reclamado como suyo. El hecho de que sea su mejor amigo no debe influir. Debe haber algo mal en ese alfa y hará lo que sea para...
