VILLALOBO
SOFÍA
—¿Me estás contando que unos seres extraños llamados los siete te habían secuestrado para decirte que el equilibrio en el mundo está descontrolado y que la única solución de volverlo a la normalidad es que yo me muera?
—Sí, exactamente.
La puta luna me tenía que elegir justamente a mí de entre tantas personas en el mundo.
Esto es alucinante.
Elena toma un sorbo a su tacita de café.
—No sé qué vamos a hacer, ellos son muy peligrosos. Eres mi amiga, Sofía. Lo he perdido todo y por esa razón no dejaré que mueras.
—Tenemos que buscar otra solución.
—Sofía, ¿acaso no viste lo que nos hicieron a mí y al profesor Rick? Son muy poderosos, cada uno tiene un poder.
Tengo que hablar de esto mucho más a detalle, dado a entender que mi abuela es una bruja, quizá ella podría saberlo.
Pero, claro. Sí cieri Lunaris no cumple la profecía, no hay ningún caos mundial...
Un momento, necesito ver algo.
—Espera. ¿Dónde está la profecía que logramos quitarle a Cieri?
—La tengo en el móvil, ¿por qué?
—Déjame ver.
Le quitó el móvil de las manos, ella lo desbloquea y me aseguro de mirar en la galería de imágenes.
Ahí veo todo lo escrito, hay varias cosas importantes a tomarle importancia
—Léeme la séptima fase de la profecía.
Ella mira el móvil y comienza a leer.
—En la séptima parte de la profecía se trata sobre un suceso natural.
La corto al instante y no la dejo continuar su oración.
—Lee más abajo.
—Es sobre un suceso que ocurre con normalidad y todo parece ser natural. Pero no, es sobrenatural.
Ahí, justo en ese momento lo descubrí todo. La séptima fase de la profecía estaba completa.
—¿Qué ocurrió cuando llegaron esos siete?
—Una inundación.
—¿Y eso qué es?
—Un desastre natural...
Veo cómo su rostro se torna mucho más tranquilo, como si se hubiera percatado de todo.
—La octava fase de la profecía es la llave maestra, si para cumplir la profecía se necesitan tres cosas importantes y una soy yo. No dejaré que la consigan.
—Entonces, si nos deshicieramos de la llave maestra, la profecía no podría cumplirse.
—Exacto. Tiene sentido.
De pronto alguien llama a la puerta de mi habitación, mi madre viene con unas cuantas galletas.
—¿Qué pasa chicas? ¿Tenéis hambre?
Asiento con la cabeza, sin embargo Elena se niega.
—Yo no tengo hambre, ya tengo que irme.
—¿Tan pronto? —pregunta mi madre.
—Sí, tengo que estudiar.
Elena se despide y sale de mi casa.
Me recuesto en la cama de mi habitación y como algunas de las galletas, que por supuesto, en ese mismo instante, viene Romi para que le de galletas.
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Efímero (Los cuatro reinos)
FantasySofía Spaggiari se acaba de mudar a un pueblo llamado Villalobo, lleno de historia y mucho misterio por descubrir, ella consigue rehacer una nueva vida. Sin embargo, en ese pueblo nada es normal y está lleno de cosas sobrenaturales que indican a un...