Capitulo 53.5. De mi para ti

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Hola gentecita, aqui esta la segunda parte del capitulo, cortita pero significativa, espero les guste mucho y que puedan seguir apoyando esta historia. Nos estamos leyendo, hasta la próxima ❤️👋.

Lo primero que siento es tu cuerpo pegado a mi espalda, todo bajo la calidez de las mantas, es agradable, me resulta familiar, recuerdo haber vivido esta escena mil veces, pero esta vez es diferente, esta vez es real

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Lo primero que siento es tu cuerpo pegado a mi espalda, todo bajo la calidez de las mantas, es agradable, me resulta familiar, recuerdo haber vivido esta escena mil veces, pero esta vez es diferente, esta vez es real. ¿Debería agradecerle a Sanzu?, tal vez no sea correcto pero lo bueno de aquella pesadilla fue encontrarte a ti una y otra vez en mi mente, me ofreció más tiempo a tu lado. Admito que temía de haberme obsesionado con una imagen que no eras tú, estar anhelando un sueño y que la realidad fuera una pesadilla. Pero no fue así, tal vez ese sueño solo fue una parte de lo que hoy tengo, eres mucho más que eso y lo superas sin importar los obstáculos. Hoy me alegra saber que tenía expectativas erróneas sobre ti, que estas se quedaban cortas y que eres más de lo que imagine.

He de confesar que no me imaginaba enamorado de ti. Creí que lo que crecería seria mi repudio, pero mírame ahora, volviéndome adicto de tu tacto, sediento de tus labios y un mendigo de tu presencia. Eres el enigma que quiero resolver, el laberinto que quiero completar, el rompecabezas que quiero armar solo para apreciar la bella imagen de cada pieza. Se que aun desconozco cosas de ti, sé que has cometido más crímenes de los que puedo imaginarme, aun así, no sé si soy muy bueno o muy tonto para dejarlo pasar, pero aun con esa forma fuera de control no puedo dejar de sentirme atraído a ti, ya no te tengo miedo.

Confieso que no me canso de mirar tu rostro, tu piel es demasiado suave, tu aroma ya se ha impregnado en mi mente y con ello evoca tu imagen. He perdido la cuenta de cuantas veces nuestros labios se han tocado, sin embargo, no me canso de hacerlo, creo que se ha vuelto mi nueva adicción, no resisto ante el deseo de probarlos, son delgados y húmedos, sacian mi sed y encajan con los míos a la perfección. Ahora tus ojos me miran, el brillo en ellos me hace sentir presuntuoso.

―Buenos días a ti también. ―La vergüenza es cada vez menos, cada vez más disfruto de ser descubierto en mis travesuras, después de todo sé que a ti te encantan.

Me siento sobre tu regazo, sigo con la tarea de capturar tus labios con los míos, estoy deseoso, ya no puedo ocultarlo, necesito que tu cuerpo se encuentre con el mío, que nuestras pieles desnudas se rosen y que calmes el calor que invade mi interior.

―Eres muy cruel conmigo Takemitchy, me estas torturando. ―Me rio con tu puchero infantil, donde tus labios se juntan en algo que me parece tierno, me encanta cada faceta que me has mostrado y no puedo esperar a aquellas que están sin descubrir.

―Tú también me estas torturando a mí. ―Tu sonrisa me contagia, siento revolotear mi interior y me acerco a robarte besos fugaces, aquellos donde solo suenan nuestros labios y las sonrisas se nos escapan.

Mis brazos se aferran a tu espalda, no quiero soltarme, quiero que me aprisiones y no me dejes ir, soy malo por disfrutar del deseo que te causo, por disfrutar de tu necesidad, por quererte a mi lado solo para mí. A veces convenzo a mi mente de que tu sientes lo mismo, que mi amor crece junto al tuyo y es la suficiente razón para entregarme a ti y elegirte, pero esa parte racional me recuerda nuestra triste realidad, donde tu eres mi cazador, mi verdugo, mi muerte incapaz de sentir, aunque sea lastima, que al final obtendrás lo que deseas de mí, porque ese es el plan, porque estos sentimientos son parte del plan, porque esta es la estrategia de una guerra que no necesita de armas para hacernos caer. Me mantengo firme, elijo amarte, pero no elijo estar contigo, aunque lo desee, debo mantenerme firme aun cuando tu olor me hipnotiza, tus caricias me cieguen y tu voz me abrume.

Me mantienes ahora bajo tu cuerpo, recorriendo mi cuerpo y besándome de una manera única para mí, pero no para ti. Lo lamento, no puedo evitar preguntarme a cuantas personas más les hiciste lo mismo que a mí, a cuantas personas más las acariciaste como a mí, a cuantas las besaste como ahora lo haces conmigo, a cuantas les endulzaste el oído y les entregaste tu cuerpo. El dolor se clava en mi pecho, una punzada que me recuerda la disfrazada pesadilla en la que estoy.

― ¿Qué pasa? ―No entiendo a mi cuerpo, se suponía ya no debía ser igual, aun así, las lágrimas son demasiado traicioneras, creí que me volvería más insensible, pero cuando se trata de ti es todo lo contrario, puedo experimentar aquello que ni en vida sentí.

―No es nada, creo que me dieron ganas de vomitar. ―Intento sonreírte pero es en vano, mis palabras no son del todo mentira, siento asco hacia mí mismo, ahora las inseguridades me atacan, no solo es el miedo a tus mentiras ni a tus juegos, me siento insuficiente, las voces en mi cabeza no les basta con decirme que soy un estúpido, ahora arremeten con decirme que hay y hubo personas mejores que yo y no lograron provocarte nada ¿Por qué alguien terrible como yo lo haría?, de nuevo mi cuerpo me causa repudio, mi personalidad se vuelve una carga y mi ser algo que no debería existir.

Quiero esconderme, por favor no me mires…no me veas así…me mata la duda de lo que hay en tu cabeza, quiero saber qué es lo que ven tus ojos…quiero saber cómo me miras…odio no poder ver a través de tu inexpresiva cara. Te lo pido…deja de mirarme. Creo que por eso me gustan tus ojos, porque soy incapaz de ver mi patético reflejo en ellos. No puedo sostenerte la mirada, quiero perderme en aquella esquina y camuflarme con la pared, volverme una sombra…quiero…quiero dejar de ser yo. Quiero ser la persona con la que tanto soñaste, aquella persona que si sea capaz de ganarse tu corazón…tal vez debería ser una mujer…tal vez debería ser más alto…tal vez debería tener otro color de cabello que no sea tan aburrido como el mío…tal vez ser más delgado ayudaría…no, creo que debería tener más musculo, eso me haría fuerte ¿A ti no te gustan los débiles verdad?, debería cambiar, pero no sé qué, así que dime Manjiro ¿Qué es lo que te gusta? Debería dejar de ser tan sentimental, alguien de carácter definitivamente va contigo, no necesitas un cobarde y tonto como yo…alguien con una gran presencia acompañaría bien tu imagen ¿debería vestirme mejor?, no…esa ropa no me quedaría…la arruinaría, nada luce bien en mí, ni siquiera puedo compararme con un maniquí porque hasta ellos lucen mejor la ropa que yo…debería…debería irme…no quiero que me sigas mirando…puedo sentir tus ojos sobre mi…te lo pido, no me veas.

―Takemitchy. ―Solo déjame…no quiero que me mires. ―Takemitchy. ―Basta, solo quiero desaparecer, con mis manos no puedo esconder mi cuerpo. ― ¡Hanagaki! ―Mi cuerpo se sobresalta, es la primera vez que me llamas así, te miro, estas enojado, ¿verdad?, sé que soy una decepción, perdóname…

Cierro mis ojos esperando tu regaño, pero a cambio recibo la calidez de tus labios sobre mi frente, te miro sorprendido y tu solo te mantienes ahí, juntando nuestras frentes y tu respiración ayuda a calmar la mía.

―No puedo hacer nada si no me dices lo que te pasa, tú mismo viste que soy capaz de destruir todo si no te tengo conmigo, así que soy capaz de lo que sea para no verte sufrir. ―Tus manos fuertes me sostienen y me levantas de nuevo en tu regazo. ―Soy capaz de todo solo por ti…

―Dime que me amas. ―La sorpresa se apodera de tu rostro, el silencio gobierna y es jodidamente horrible, estas dudando…lose.

―Me gustas Takemitchy.

―Eso no es lo que te pedí. ―Sigues dudando.

―Yo…discúlpame, no puedo mentirte. ―Lo sabía, aun así, duele.

―No te disculpes, yo fui el tonto por pedir algo a lo que ya tenía respuesta.

Quiero que me detengas, pero eso no pasa, solo te quedas ahí parado y yo solo decido huir, no hay ni una palabra de despedida. Duele, me siento patético, agradezco la lluvia que camufla mi llanto en medio de las calles. Duele, mi pecho arde y mi mente es un desastre, aun así, sonrió, sonrió porque yo soy el tonto al exigirte algo que no es, porque soy un perdedor que no es lo suficiente para enamorarte, descuida, tú no tienes la culpa, soy yo el que no vale nada, el que no tiene nada. De nuevo esas terribles ganas de desaparecer inundan mi cuerpo, la vergüenza me consume, me siento patético, tal vez eso soy y siempre será, soy el gusano que pensó ser una oruga destinada a ser una mariposa, pero que eso jamás paso. He fallado y no puedo ganar en nada, ni si quiera puedo ganar mi propia vida, ahora soy solo un juguete del destino a la espera de su día final, ni siquiera soy digno de una muerte por mis propias manos, así que solo queda esperar a quien acabe con mi pesar, deseo que no seas tú, porque tampoco soy digno de ser tu víctima. Pero si te consuela, eres la razón de mi destrucción, solo porque tontamente me obsesione contigo, lo lamento y…

Gracias Mikey. Atte. Hanagaki Takemichi.

 

 

 

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