Capitulo 62. Segunda opción

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Lo primero que sintió al despertar fue una punzada en la cabeza y sus parpados pegados. La luz intensa calo sobre sus ojos que intentaban reconocer el lugar. Era su habitación. De nuevo, una punzada, pero esta vez en su trasero lo hizo tumbarse de nuevo a la cama, su cuerpo asimilaba el dolor intenso en sus caderas que le truncaron el intento de sentarse en la cama. ¿Cómo es que había llegado a este punto?, a quien intentaba engañar, recordaba todo lo acontecido la noche anterior pese a la absurda cantidad de alcohol que entro en su cuerpo. Las imágenes vividas pasaban por su cabeza, la forma en que el hombre que ahora yacía a su lado dormido y completamente desnudo, lo había tomado de manera salvaje y necesitada después de una noche de copas. ¿Qué si le había gustado? ¡joder, claro que sí!, pudo comprobar la experiencia de décadas del hombre en el acto sexual, y vaya que lo sabía hacer bien, tampoco es que tuviera experiencia previa con otros hombres, pero mierda, jamás alguien había logrado que su pene se levantara tantas veces en una noche por el simple hecho de ser tocado.

Un sonrojo cubrió todo su rostro, aun podía escuchar el eco de sus propios gritos de placer por ser penetrado una y otra vez, en tantas posiciones que le hicieron descubrir la elasticidad de su cuerpo. Suspiro, apoyando sus palmas en el colchón y con una mueca de dolor, se logró sentar, con ese solo acto sentía que ya había hecho el cardio de la semana. Ahora que estaba más despierto, sintió la resequedad en su garganta y su piel arder por los múltiples moretones y rasguños en su cuerpo, ese tipo sí que lo había dejado marcado, sí que era posesivo.

Su mirada se perdió recorriendo el cuerpo contrario, apenas envuelto por las cobijas de la cama, su espalda marcada le parecía un perfecto lienzo en blanco que había marcado a noche, una obra de arte de la que extrañamente se sentía orgulloso. Fue traído a la realidad cuando su teléfono sonó, vibrando un par de veces en señal de mensajes continuos. Sus ojos se abrieron con amplitud al ver el nombre de su hermana en la pantalla, a través de mensajes le indicaba que llegaría en un par de minutos a su departamento.

― ¡Despiértate maldito vago! ― dijo lanzándole la almohada a la cabeza.

―Buenos días a ti también― dijo con una mueca de desagradó, sobo su cabeza y se incorporó en el colchón, le costó unos segundos despertar por completo y asimilar el rostro de enojo y a la vez temeroso del detective. ―Déjame adivinar, no recuerdas nada por el maldito alcohol, te preguntas que paso, pero en realidad te das una idea y eso te molesta, y quieres golpearme por aprovecharme de ti en ese estado― suspiro, mantuvo un gesto serio ocultando el dolor de la decepción.

―Me encantaría decir que es así, pero no tengo tiempo para discutir eso, mi hermana llega en unos minutos y no quiero que te vea aquí y que se entere. Solo vístete y lárgate. ―Le Lanzo su ropa y comenzó a vestirse con la propia dándole la espalda. Comenzó a reírse a carcajadas ganándose el gesto molesto del detective.

―Te molesta que tu hermana descubra que eres un muerde almohadas― dijo burlón, el pelinegro alzo su puño con la intención de golpearlo, pero el contrario sujeto su muñeca y lo aprisiono contra su pecho, descansando su mentón en su hombro. ―Si eso fuera algo malo no se hubiera sentido tan bien. ―Comenzó a besar su cuello y parte de su clavícula. ―No diré nada, pero debo ser recompensado por mi silencio.

―Escúchame bien Kazutora. ―Se soltó de su agarre y se colocó frente a él, estaba molesto pero su sonrojado rostro delataba su vergüenza. ―Lo que paso no significa nada, no es algo que pienso repetir o tomarle importancia, fue un desliz y es todo.

―Entiendo, no tienes que decirlo así, me rompes el corazón. ―Naoto bufo enojado.

―No caeré en tus intentos de manipulación, sé que tal vez te atraigo físicamente, pero es todo, un demonio como tú no puede amarme. ―Kazutora al oír esas palabras se enfureció, estaba claro que solo era una excusa patética, él había demostrado tener un interés genuino por Naoto y él lo sabía bien, sabía que era capaz de amarlo, pero el detective buscaba culparlo a él y justificar su rechazo. Lo tomo de la mano impidiendo que se fuera, quedo frente a él encarándolo, ambos fruncían sus cejas y sus labios molestos.

Darkzone-[Mitake]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora