Hanagaki Takemichi, un chico de veinticuatro años que llevaba una vida rutinaria se ve involucrado en el misterioso asesinato de su jefa Minako. Este encuentra el cadáver de la mujer en la oficina en condiciones extrañas. Al llamar a la policía es l...
Hola gente preciosa, espero estén muy bien, ya vengo viniendo para traerles este capitulo, lamento la demora pero este capitulo viene más extenso (el doble de un cap normal) y con mucho amorshh y una cosa más que espero les guste jajaja 😏 a mi la verdad me ha gustado mucho pero igual me gustaríasaber su opinión, pido que lean bajo su responsabilidad y cualquier cosa pueden colocarla en los comentarios. Disfrútenlo mucho y nos leemos en una siguiente actualización, bayscuídense 😘👋.
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Año 1957, Tokio, Japón.
Era un día caluroso de verano, la gente optaba por vacacionar fuera en lugares abiertos, parques, campos e incluso en las playas. Debido a esto el restaurante de Naoya había cerrado temprano luego de la hora de la comida.
―Buenas tardes ¿aún tiene servicio caballero? ― pregunto acercándose a la barra
―veo que no sabe leer mi refinado caballero que el restaurante claramente está cerrado así que largo― contesto Naoya mientras terminaba de limpiar una pequeña estantería
― ¿así es como tratas a tu cliente más frecuente? Debería irme y no volver por su pésimo servicio ― dijo burlón
―eres una molestia Ran así que encantado de ya no ver tu rostro por aquí― se giró dándole la espalda para así ocultar la genuina sonrisa que este le provocaba
―vamos deja de hacerte del rogar, sé que estas más que encantado de poder verme dulzura, además soy un gran consumidor no creo que quieras perder un valioso cliente como yo― se inclinó recargando su cuerpo sobre la barra
―sabes bien que solo te acepto por lo que puedas decir de mi hermano, lo demás no me interesa
―auch~ eso sí que dolió, acabas de romper mi corazón― dijo con dramatismo mientras llevaba su mano a su pecho ―al menos deberías darme comida por ello, tengo hambre
―eres un exagerado― comenzó a golpearlo con el trapo que llevaba mientras se reía ―tu ni siquiera sientes hambre idiota
―pero eso no me impide querer probar la deliciosa comida de mi novio― ante sus últimas palabras un sonrojo apareció en el rostro se Naoya
―no soy tu novio así que no vuelvas a decirme así
―ahorita no, pero me asegurare de que lo seas, ya me empiezo a hartar de que hables con tanto idiota que solo te coquetea
―sabes que no me interesan, así que déjate de celos
―bueno, pero ¿qué hay de las mujeres? Esas estúpidas vienen solo para hacerte ojitos y restregar sus atributos contra ti― dijo mientras hacia un pequeño puchero a lo que Naoya comenzó a reír