Hanagaki Takemichi, un chico de veinticuatro años que llevaba una vida rutinaria se ve involucrado en el misterioso asesinato de su jefa Minako. Este encuentra el cadáver de la mujer en la oficina en condiciones extrañas. Al llamar a la policía es l...
Buenass, dia libre asi que actualización, espero que les guste el capitulo (a mi me encanto jajaja), denle amorsh a la historia y nos leemos en otra actualización❤️❤️🫶.
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En cuanto es informado de la situación deja el salón de juntas, en un chasquido llega hasta aquel edificio de apenas tres pisos, cuenta con grandes ventanales oscuros que dejan apenas ver lo que a simple vista es un bar. No sabe si lo que lo consume es el enojo o la preocupación, solo sabe que no es un sentimiento bueno, le cuesta diferenciar sus emociones, incluso le cuesta sentirlas, pero ya se ha acostumbrado a ello, sabe que son una ilusión en un intento de suplantar lo que alguna vez verdaderamente estuvo ahí. Todos en el lugar lo miran extrañados, algunos saben quién es y otros no tienen idea. Empuja a algunas personas para abrirse paso hasta llegar al último piso, ni siquiera ha tomado el ascensor, su mirada y mente están concentradas en un único objetivo. El tercer piso es un lugar amplio, con varias mesas y sillones donde se relajan personas adineradas y excéntricas, pero ni siquiera las bellas meseras llaman su atención. Pasa la barra e ignora a los trabajadores del lugar que tiemblan en su lugar ante su presencia. Finalmente llega a un pasillo oscuro y al fondo una puerta que abre con el movimiento de sus dedos. Ahí estaba, frente a él, sus víctimas, pero victimarios a la vez.
― ¡¿Qué carajos está pasando aquí?! ―pregunta enojado, los presentes temen por su integridad y no pueden hacer más que reverenciarse ante él. Al ver que no hay respuesta, los ignora y camina hasta el cuerpo del hombre en aquella mesa de laboratorio. El cuerpo no se mueve, no abre los ojos, no respira, se ha sumido en el sueño profundo.
La sangre abunda en el piso y en las paredes, salpicaduras, manchas y grandes charcos extendidos por todo el lugar. Todo está muy oscuro, camina de manera automática y sin rumbo, se acerca poco a poco, no sabe a qué, pero lo hace. Su cuerpo golpea el suelo al entender la situación, Chifuyu Matsuno se encuentra tirado en el piso bajo sus pies muerto, ha sido cortado y violentado hasta morir. Sabe que está llorando, pero no lo siente, no siente sus lágrimas correr por sus mejillas, pero aun así escucha su voz desgarrándose con cada grito.
―Está muerto, lo han asesinado y pronto será nuestro turno― dice Wakasa tras él. ―Moriremos todos y es culpa de Takemichi, nunca debimos protegerlo, debimos dejarlo sufrir el día que lo encontramos con el cuerpo de Minako, todo es su culpa, no pudo simplemente morir, tenía que llevarnos a todos con él. ―Hablaba molesto, en su cara se reflejaba todo el odio que le mantenía a Takemichi. ―Ojalá se esté pudriendo en el infierno.
Un lugar rodeado de llamas, de cielo rojo y humeante, lleno de gritos de desesperación y de dolor, el hogar del diablo y los demonios, esa era la imagen que muchos concebían del infierno, pero ¿era realmente ese el infierno? Muchos consideran la vida misma como un purgatorio y un infierno, el sufrimiento que se vive en vida muchas veces se supera con la idea de un castigo por los pecados después de la muerte. Para él, su infierno ahora mismo estaba en aquellos dos ojos negros que lo miraban directamente.