Capitulo 66. Entregarse

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Nota: creo que ya saben de que va este capitulo y no es necesario advertirles pero igual, lean bajo su propia responsabilidad jajaja. Espero les guste, es el ultimo capitulo de los que habia estado trabajando asi que tal vez suba nuevo cap hasta dentro de un mes, yo espero sea mas pronto. Espero lo disfruten mucho y nos seguimos leyendo, bye bye 👋❤️.

 Espero lo disfruten mucho y nos seguimos leyendo, bye bye 👋❤️

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Manjiro lo sentó en la orilla de la cama matrimonial. En la oscuridad del cuarto, su mirada busco la suya, viéndole con devoción se arrodillo ante él, tomo su mano en la que reposaba aquel anillo reluciente y le deposito un casto beso. Las lámparas que se encontraban a cada lado de la cama se encendieron dando una fuente de luz cálida, misma que le permitiría observar el cuerpo del azabache que contrastaba en un halo de luz naranja.

Sentía lo íntimo del momento como una brisa suave que erizaba el bello de su cuerpo. Podría jurar que el galopeo de su corazón y su respiración nerviosa hacia ecos en la habitación. Manjiro mantenía su rostro sereno, más lo que Takemichi no sabía es que se encontraba igual, incluso más nervioso que él.

Se acerco más, deposito el primer beso sobre su rodilla izquierda. Siguió el recorrido de besos por todo su muslo hasta llegar a su abdomen, el tacto se sentía caliente aun sobre la tela, podría jurar que cada uno era una chispa que amenazaba encender una hoguera. Le alzo un poco la camisa holgada, sus ojos atentos a como se le contraía el estómago por los nervios y los escalofríos que su toque le provocaba, a Manjiro le parecía tierno la manera en que su ombligo se hundía y sus abdominales que apenas se marcaban, Takemichi no era musculoso, pese al ejercicio reciente, su cuerpo no tenía una musculatura muy definida, pero extrañamente tenía una cintura pronunciada, sus hombros eran más anchos y sus piernas no eran tan delgadas remarcando esa zona.

Permaneció ahí, depositándole más besos sobre su estómago, soltaba unas cuantas risillas, su cuerpo estaba demasiado sensible y sentía un cosquilleo incontrolable en todo su ser. Con nervios tomo a Manjiro del mentón y le hizo mirarlo, un instante que se sintió eterno. Sin importar el tiempo, seguía perdiéndose en la oscuridad de sus orbes como la primera vez.

Manjiro se inclinó más y se alzó para alcanzarlo, sus labios se tocaron, con suavidad, con delicadeza atraparon la boca contraria. Eran besos entrecortados que no tenían intención (aun) de sobrepasar esa línea. Besos que le decían lo que alguna vez espero escuchar en palabras pero que jamás llegaron. Su pecho vibro cuando sus respiraciones se combinaron debido a la cercanía, sus ojos se abrían algunos segundos solo para enfocarse en aquel hombre, la manera en que su mentón se marcaba con cada movimiento de labios, sus ojos cerrados que se movían aun por debajo de los parpados, los lunares sobre sus mejillas, él jamás se habría imaginado buscando el mínimo detalle de una persona solo para apreciarla y guardarla en su memoria.

Manjiro se puso de pie sin dejar de besarlo y con audacia quedo entre sus piernas.

Levanto sus pies y acorralo la cintura del hombre con sus muslos. Ambos estaban ansiosos, deseosos por el cuerpo del otro, pero no querían dejar ese ritual de conocerse y explorar cada centímetro del cuerpo ajeno. Deseaban tocar cada parte, conocer los puntos de quiebre y trazar mapas mentales con caricias y besos.

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⏰ Última actualización: Sep 25, 2025 ⏰

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