37. Sorpresa

87 9 3
                                        

✧✧✧

Ari

Unos besos dulces en mi hombro hacen que mi corazón y conciencia despierten al mismo tiempo, no puedo evitar sonreír... que forma más maravillosa de despertar después de un día inolvidable y ni hablar de la madrugada... no supe en qué momento perdí la conciencia, lo único que sé es que Sam y yo creamos magia pura...

—Hola bella durmiente... —Su voz, suave y tierna, se cuela por mi oído como una caricia más.

Suelto una pequeña risa mientras me doy la vuelta, Sam está apoyada sobre un codo, tiene su cabello ligeramente alborotado, su mirada es clara y brillante, como si el amanecer estuviera en ella; es la personificación de "buenos días" mi corazón brinca de emoción al contemplarla, y mi estómago es un nido de mariposas...

—Así que ahora me despiertas con besos tiernos... —Murmuro con voz ronca, me siento levemente adormilada —Vas a malacostumbrarme.

—Ese es el plan – Responde con una sonrisa cómplice, deposita un tierno beso en mi nariz y acaricia mi mejilla.

Tener la versión tierna de Sam tan temprano es el mejor despertador que cualquiera podría desear... me estiro perezosamente entre las sábanas... y como era de esperarse, algunos de mis músculos se quejan después de la intensidad de ayer y de la madrugada.

—¿Qué hora es?

—Hora de quedarnos, meternos en nuestra burbuja y olvidarnos del mundo – Dice una risueña Sam —Pero primero debemos alimentarnos, pedí el desayuno.

—Vaya... ¿Y qué hice para merecer que me consientas tanto? – Ella se sonroja levemente...

—Nada en especial, solamente quiero que hoy comencemos con calma y sin prisa, sin que nadie nos interrumpa, es tu momento de dejarte consentir ¿ok?

—Bueno – Digo con entusiasmo y le robo un beso fugaz.

Me pongo a admirarla, con el corazón a mil por hora... Sam no es una chica que haga grandes detalles cada dos por tres o promesas vacías... pero me hace sentir que estoy justo donde debo estar...

Con el paso de los meses, el consentirnos mutuamente ya no es problema para Sam, ya entendio que me da igual si ella me regala un dibujo o el más caro de los regalos, yo los aprecio por igual, no me importa su valor, sino la intención detrás de eso.

Sam besa mi mejilla y se levanta.

Las mariposas de mi estómago viajan más al sur al verla completamente desnuda... la observo caminar por el cuarto en búsqueda de su bata... y por si se lo preguntan... sí... estoy completamente embelesada por su belleza...

¿Algún día me cansaré de verla?

Sinceramente lo dudo...

Mi huracán es sexy... ¡joder, qué vista! Su espalda me fascina... y su tr...

El sonido de la puerta me arranca de mis divagaciones sobre el sueño de mujer que tengo enfrente... ella camina con seguridad y la abre para recibir nuestro desayuno.

Sam recibe el carrito del desayuno y en el hay jugo de naranja, fruta fresca, pan, café y omelets, todo se ve delicioso, ella coloca los platos en la mesa junto a la cama y deja el carrito cerca de la puerta.

—Su desayuno está servido, bella dama – Comenta después de acercarse y hacerme una reverencia como un caballero.

Amo cuando hace estas cosas, su dualidad entre lo femenino y lo masculino me fascina.

—Muchas gracias caballero – Correspondo su gesto.

Acompaño a Sam a la mesa enredada en las sabanas, me siento abrazando mis rodillas y con una sonrisa por la felicidad que siento en estos momentos, ella se sienta frente a mí y me pasa una taza de café.

Chispa de amor (Correcciones en curso)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora