4. Sam

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—Mmm... ¿entonces está ocupado? —preguntó la desconocida.

—Eh... ¿qué? —¡Joder! Parezco una adolescente de quince años que se quedó atontada al ver a su artista favorito en persona.

—¿Qué si está ocupado este lugar? — repitió, divertida.

—Ah... no, no está ocupado... puedes sentarte —respondí con algo de vergüenza.

—Gracias —dijo con una sonrisa preciosa.

Sí... era ella... la chica de los ojos esmeralda que me dejó en pausa mental hace apenas un momento.

Después de eso, la clase continuó, o al menos lo intenté, mientras el profesor hablaba, yo hacía todo lo posible por concentrarme, pero mi mente divagaba como nunca.

¿Qué me pasó? ¿Por qué me quedé embobada con esa chica? Eso no es normal... ¿o sí?

Bueno, sí... es normal, entre mujeres también podemos reconocer cuando otra es bonita, sí, exactamente eso pasó... nada más.

Con esa conclusión tranquilizadora, logré enfocar mi atención ¡oh vaya, que emoción! por fin estaba viendo los temas que más me interesaban desde que entré a la carrera, ¡este semestre prometía ser genial!

Cuando la clase terminó, la chica nueva volvió a hablarme.

—Hola, ¿ya no estás distraída? —pregunto con una media sonrisa.

—No, ya no... es que esta materia me interesa desde antes de entrar a la carrera —respondí entusiasmada.

—Sí, se nota que te gusta, no dejaste de poner atención... por cierto, me llamo Samanta —dijo mientras me tendía la mano —¿Y tú?

—Hola, mucho gusto —tomo su mano —soy Ariadna, pero me puedes decir Ari —respondí con una sonrisa.

—Ok Ari... me puedes decir Sam, ¿vale?

—¡Ok! —respondí, recuperando la parte sociable y segura de mí misma —¿Te parece si te presento a mis amigas?

—Ok, me late.

Nos dirigimos hacia donde estaban las chicas y se las presenté; a lo largo del día fuimos conociendo más de Sam, nos contó que se había dado de baja por problemas familiares y por eso había ingresado con nuestro grupo este semestre, también mencionó que su familia era muy religiosa y que tenía dos hermanos mayores que a veces la desesperaban por sobreprotectores, en eso nos parecemos, yo soy un espíritu libre, no me gusta que me anden controlando.

También supe que ella es foránea al igual que yo y renta un departamento cerca de la universidad, su familia batallaba un poco con los gastos, así que estaba buscando un lugar más barato; las chicas y yo acordamos que le ayudaremos a buscar algo que se ajuste más a su presupuesto.

Hoy nos libramos de tareas, toda la tarde me la pasé con mis amigas y Sam; Erick también se unió después junto con su amigo Nicolás, el novio de Tamara; los chicos nos llevaron a comer pizza, fuimos a casa de Tami a seguir nuestra tarde de diversión.

Cuando ya empezó a anochecer, dimos la reunión por terminada, antes de ir a casa, pasé a dejar a Erick a la suya y me ofrecí para ir a dejar a Sam, ya que su departamento queda por mi rumbo.

En el camino seguimos platicando de mil y un cosas; descubrimos que teníamos muchos gustos en común: la música, los libros, ambas fanáticas de Harry Potter y compartíamos el amor por el rock.

Cuando me estacioné frente a su edificio, la conversación seguía fluyendo.

—Entonces amas a Queen ¿verdad? —pregunto Sam.

Chispa de amor (Correcciones en curso)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora