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Sam
Al regresar a la cabaña después del museo, antes de bajarnos del auto, le pedí a mi chica que no se bajara aún, y ella intrigada aceptó. Rápidamente, rodé a Wanda para abrirle la puerta, le tendí una mano y la ayudé a bajar, ella me miró confusa...
—¿Qué planeas?
—Prometí no secuestrarte... pero nunca dije que no habría otra sorpresa —su mirada se ilumina, me derrite —Esta es la parte donde confías en mí... y me dejas vendarte los ojos, ¿de acuerdo?
Ella no se opuso y me dejó cubrir sus ojos con un pedazo de tela que previamente había preparado, con mi guía Ari y yo nos dirigimos a la cabaña donde la espera lo más elaborado de mi plan, mi corazón late con fuerza por lo que está a punto de pasar...
La mesa ya estaba montada, tal como la había pedido con días de anticipación: velas pequeñas, copas sencillas, la cena servida... y su postre favorito, fresas con crema.
Todo era sencillo, pero estaba lleno de intención.
—Ahora sí... abre los ojos, preciosa.
Frente a nosotras, la cena estaba esperándonos bajo la tenue luz de las velas, con el bosque de fondo y la mesa con todo en su lugar...
Ari se quedó en silencio un momento. Sonrió. Luego me miró como si acabara de regalarle el universo.
—¿Organizaste una cita secreta?
—Una muy especial.
Nos sentamos frente a frente.
La cena estaba calientita, el vino suave, y sus ojos... sus ojos eran mi hogar. Entre bocado y bocado, compartimos risas sobre los duendes, las truchas y la apuesta que ella pagó con dignidad.
Después del postre, saqué una pequeña caja negra y la coloqué sobre la mesa.
Ari me miró con los ojos muy abiertos, pero no dijo nada.
Respiro hondo, para calmar mis nervios.
—No es lo que parece —le dije con una media sonrisa, al notar cómo su respiración se cortaba —No te estoy pidiendo matrimonio... aún...
Ella soltó una risa bajita y nerviosa, pero sus ojos ya brillaban.
—Compré estos anillos para las dos, uno para ti y uno para mí —doy otro respiro hondo —quiero que simbolicen algo más que estar juntas, quiero que representen que estamos construyendo algo... algo a nuestro ritmo, con nuestras reglas y que si un día se nos rompe algo, vamos a hablarlo, arreglarlo, y no salir corriendo.
—Sam... —Susurra con voz quebrada y una sonrisa tierna... mis palabras la conmueven
—Yo no tengo un plan perfecto —continúo —Pero tengo un deseo muy claro: quiero compartir mi vida contigo, quiero verte crecer, crecer contigo, y que, cuando ambas estemos listas... estos, anillos puedan transformarse en unos de compromiso —Hago una pausa para tomar aire, estoy hablando demasiado rápido —Y después... si todavía quieres... en unos de matrimonio.
Me detuve un momento. Las palabras me temblaban en la lengua.
—No quiero saltarme pasos... no quiero prometerte cuentos... quiero prometerte constancia... quiero que cuando nos sintamos perdidas, recordemos que una vez nos elegimos para caminar juntas, incluso cuando el camino se vuelva de lo más difícil.
Ari se quedó en silencio por un segundo.
Tomó aire, y su sonrisa se volvió más suave... más real.
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Chispa de amor (Correcciones en curso)
Ficción GeneralChispa, es lo que surge en mi corazón cuándo la veo, es como si mi corazón reconociera el suyo y saltará de felicidad, cuando veo esos hermosos ojos verdes como las esmeraldas yo dejo de pertenecerme y ella me convierte en suya, pero el amor jamás e...
