...

8 1 0
                                        

Ya no quería amar, por que cada que lo hacía, me rompía un poco más. Miraba esas pequeñas piezas resquebrajarse, dejando vulnerables vacíos.
Así que con mucho cuidado me envolví en periódicos, resguardándome al sol en una vitrina.

Pero pronto llegaste tú, con las mismas grietas que yo tenía, aunque las tuyas no estabas cubiertas por papel, eran unidas por esa pasta dorada. Aún así dejé que te acercaras
¿Porqué seguían al aire tus grietas?

Ahí estabas tú, tan roto como entero, y desde allí te miraba yo, tan rota como enmendada por piezas ajenas que había fracturado para poder completarme.
Y sin darte cuenta, me sacaste de mi envoltorio, no miraste mis grietas con lástima al tomar mi mano, para enseñarme a unirlas de la misma manera en que tú te habías fundido hace ya tiempo.

De esta forma, ahora me encuentro. Amándote entre papeles y vitrinas, permitiendo que me veas como soy.
Rota, enmendada y temerosa.

Simples escritosDonde viven las historias. Descúbrelo ahora