Siempre he temido a quemarme por amor,
he huido de arder incandescente y desmoronarme en cenizas que el viento se lleve.
Trato de preservar mi carne para que no sea el combustible de mi amor;
me da miedo consumirme hasta no poder volver a sentir.
Pero ¿Qué he de hacer
si no solo arde mi corazón, sino también mis entrañas? Cada vez que te acercas, siento aquella chispa que iniciará el inevitable incendio.
He empezado a sentir cómo cada fibra que me construye arde al rojo vivo, como el carbón; no hay duda de que falta poco para ser consumida por las llamas.
Entonces dime: ¿puedo confiar en que tus manos cuidarán mis cenizas hasta que logre reconstruirme?
Me desmoronaré ante ti hasta que no quede más que finas cenizas; luego, poco a poco, me formaré de nuevo: con nuevas andaduras, nueva conciencia.
¿Me seguirás sosteniendo incluso en esos momentos, cuando vaya mutando y avanzando,
cuando ya no sea la misma que conociste el primer día, cuando arda hasta mi destrucción y me vuelva a erguir?
¿Aún cuando esté tan deconstruida que ni yo me reconozca?
¿Estarás ahí para recordarme mi nombre?
ESTÁS LEYENDO
Simples escritos
De TodoAunque sea un simple sueño, pienso seguir hasta quedar satisfecha, quiero llegar a la perfección de la literatura y no hay mejor camino que la práctica. Así que por favor, lean con la mente abierta, ya que muchas cosas las escribo en un suspiro y vi...
