Pongo en tus manos mi vida.
Te doy el poder de destrozarme en un instante; pues es inevitable que me postre de rodillas ante ti: pondré mi cabeza en el madero para que puedas cortar mi cuello libremente, guiaré tu hacha para que su filo dé en mi punto vital, solo si prometes terminarme con cariño y dulzura.
Me he desnudado ante ti para que puedas leer cada una de las palabras que he escrito en sangre tinta sobre mi piel. Dejo que veas cada cicatriz para que con el tiempo entiendas que han sido mis propias manos las que las causaron.
Permito que toques y sientas cada imperfección, porque necesito que te quedes aún sabiendo que tengo un cambio constante como el mar.
Me esfuerzo por disminuir el paso de mi destino, que me lleva a entregarme totalmente; temo que decidas irte al sentir mis desbordes.
Pero tampoco quiero ir lento: quiero derramar cada gota de mi sangre en tu copa, ofrecerte mis respiros, darte mis latidos y regalarte mis delirios.
ESTÁS LEYENDO
Simples escritos
De TodoAunque sea un simple sueño, pienso seguir hasta quedar satisfecha, quiero llegar a la perfección de la literatura y no hay mejor camino que la práctica. Así que por favor, lean con la mente abierta, ya que muchas cosas las escribo en un suspiro y vi...
