A lo largo de su vida fue ignorado, Aegon era el centro de atencion desde su nacimiento, al ser el primer heredero varón era una sensación por donde iba.
Si Aemond necesitaba algo llamaba a las criadas, si queria el abrazo de su madre una nodriza ya estaba ahi y si queria un consejo terminaba pidiéndoselo a Sr. Cole porque su padre no tenía tiempo para recibirlo.
La unica vez que recibió atencion fue gracias a Lucerys, al estar en el salon sobre la silla todos los ojos estaban puestos sobre él, su padre lo miraba más de lo que alguna vez lo hizo y su madre parecía defender su integridad y linaje, cuando le preguntaron sobre la acusación a sus sobrinos por un momento creyó que su palabra era en lo único que se podia creer; gracias al castaño.
-No comprendo ¿por qué quieres acercarte a él?-
-Me es difícil seguir con su indiferencia, la convivencia entre ambos se vuelve cada vez más complicada.-
-Pasan los celos juntos, debería volverlos más íntimos.-
-Por mi orden, no es su voluntad.-
-¿Por qué buscas mi consejo? Heriste a Lucerys, prometí matarte si lo hacias.-
La confianza y la lealtad se distinguía fácilmente, Aemond no confiaba en nadie, mas que en si mismo y en ocasiones su madre; pero esta vez necesitaba de alguien diferente, necesitaba a su mano.
-Si muero Nyra sera reina, ¿Alicent te dejara ser su mano? Sabemos que no, por eso aún sigo vivo.-
Conforme su reinado avanzaba y su sucesión también el trono se veia cada vez más lejano para Daemon y tal vez eso era motivo para calmar sus impulsos.
-¿Y comó se relaciona al hecho de que estes pidiendo mi ayuda, su majestad?-
-¿Qué debo hacer para que Lucerys me dirija la palabra de nuevo?-
Estaban en la sala del consejo, solos, Daemon se recargo sobre su silla y entrecerró sus ojos meditando en apoyar o no a Aemond.
-¿Qué ama Lucerys?-
-A las niñas.-
-Desacierto, ama a sus hijos en general como todo aquel que da a luz, puedes intentar ser cercano a...-
Ya sabia a que se refería.
-Al bastardo.-
-Su nombre es Aerys, Aemond.-
Pego con fuerza sobre la mesa y se levanto de su lugar, miro a Daemon indagando sobre sus palabras, y al parecer ciertas.
-¿Tengo el deber de hacerlo?-
Daemon le sonrió con burla.
-¿Lo has visto tan siquiera? Es encantador, no te costara convivir con el.-
-Lucerys no me permite verlo, mucho menos convivir con el, lo oculta de mí, ¿cómo piensas que me acerque a ellos?-
Su sonrisa se extendió más, Aemond parecía convencido y decidido de hacer lo que le había sugerido.
-Empieza con una invitacion, tu comes con las niñas y el esta ausente, invitalo y menciona que traiga al niño consigo, seria un comienzo.-
Lo había hecho, siguio el consejo de Daemon, se encargo que las cocineras hicieran un banquete modesto pero especial, que las sirvientas dejaran el salon impecable y que la mesa estuvieran en orden y bellamente decorada.
El sol entraba por los vitrales del hermoso salon ambas niñas estaban sentadas a su lado, platicaban sobre su día o los hijos de los lores con los que convivían diario, de vez en cuando lo voltebana a ver; Aemond estaba impaciente, había mandado a una criada a presentar su invitación a Lucerys y esta aun no regresaba.
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Love and Dynasty /Lucemond/
FanfictionUna dinastía regida por diferentes tipos de amor, un consuelo único, una cadena consensuada y ante todo dos dragones que se pertenecen. Un matrimonio arreglado entre el Rey Aemond y el príncipe Lucerys, alfa y omega con deseos diferentes.
