El sonido de un golpeteo constante se escuchaba por toda la habitación, gemidos y azotes se mezclaban con ellos, Aemond penetraba con fuerza la entrada del omega, lo jalaba de los brazos hacia él para llegar más profundo, Lucerys estaba boca abajo de la cama, se apoyaba con las rodillas, su torso estaba alzado debido al agarre del alfa.
-¿Cuánto tiempo ha pasado?-
Los efectos del té ya casi desaparecían, empezaba a recobrar el sentido de poco en poco, sabía que ya llevaban tiempo ahí encerrados, en cada venida Aemond lo volvía a morder lo que lo traía de regreso a la vida; era lo mismo todo el tiempo, cogían como si no hubiera mañana, hasta que el alto se cansara o hasta que Lucerys cayera dormido.
-Creí que disfrutabas estar aquí, ¿por qué el interes del tiempo?-
Tenía hambre, no había visto a los niños y sobre todo se moría de sed, lo unico que había estado tomando era el té, cuando el mayor veía que su lucides regresaba le obliga a beberlo.
-Los niños...-
-Estan bien, mi madre cuida de ellos, solo deberías preocuparte por lo que estamos haciendo.-
Antes de replicar algo más sintio el semen de Aemond llenarle el estomago y a la par el mismo ardor que había estado sintiendo en el cuello desde el comienzo se hizo presente, ya estaban enlazados, el primer día había sido horrible, las sensaciones y el olor del alfa le abrumaron por completo, ahora sentían todo lo que el otro sentía, sus olores eran unicos para los dos y lo peor de todo era esa sensación de dependencia. Aemond insistia en morderlo en cada momento, justo como ahora.
El alto lo solto, Lucerys cayo de cara en las sabanas, con cuidado el alfa salio de él, se levanto de la cama y regreso con una copa, volteo al castaño boca arriba, lo tomo de las mejillas con fuerza y se la acercó.
El omega empezó a manotear con la intención de evitar que el liquido se adentrara por su boca, finalmente logro que Aemond la retirara.
-Tranquilizate, es solo agua.-Esta vez en lugar de obligarlo se la dio.-Hemos estado mucho tiempo aquí, debo regresar a ser el Rey.-
Lo iba a dejar por fin; con cuidado bebio de la copa, los labios los tenía resecos, el contacto con el agua le ardío pero el contenido se sintio de maravilla en su organismo, sentía que el semen de Aemond finalmente iba a desaparecer de su garganta.
-Daemon ha estado ha cargo pero ya es hora que yo salga de aquí.-
Lo vio ponerse una bata, caminar hasta la puerta, se abrio de inmediato, era de noche y la luz del pasillo era poco notable, las palabras que el alfa les decía a los guardias se oian muy lejanas. Quería gritar pero de su boca no salia nada, los primeros días lo había hecho todo el tiempo por eso ahora no tenía voz.
Las puertas se cerraron y Aemond regreso a su lado, tomo la fina tela de seda y lo cubrió con ella, al instante varias sirvientas entraron por la puerta, noto como evitaban voltear hacía donde ellos estaban, el alto lo miraba fijamente como si lo estuviera analizando.
Pudo oir como llenaban la bañera; iba a tomar su primer baño desde el día que regreso, quería quitarse ese olor repugnante de sudor y semen pero extrañamente quería que las feromonas de Aemond perduraran sobre su piel, culpaba a unión por ello.
Una vez que se retiraron, el alto lo cargo hasta la bañera, agradecía eso, todo el cuerpo le dolía y lo sentía entumido; Aemond entro con él, lo acosto sobre su pecho e hizo que recargara su cabeza en su hombro; comenzo a bañarlo.
El paño con aceites y jabon se deslizaba sobre su piel, guiada por la mano del alto, se empezaba a sentir relajado, ninguno de los dos hablo, solo se oía el sonido del agua y de sus respiraciones, sintió la pesadez en sus parpados creía que iba ser la primera vez que cedía ante el sueño voluntariamente. Pero al parecer Aemond tenía otros deseos.
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Love and Dynasty /Lucemond/
Fiksi PenggemarUna dinastía regida por diferentes tipos de amor, un consuelo único, una cadena consensuada y ante todo dos dragones que se pertenecen. Un matrimonio arreglado entre el Rey Aemond y el príncipe Lucerys, alfa y omega con deseos diferentes.
