XVII

1.1K 106 10
                                        

Lo último que recordó antes de domir por el celo fue a Lucerys sobre él, dormía placidamente sobre su pecho, recuerda cuando pasaban las noches antes de que las niñas nacieran.
Dormido a un lado de la cómoda, era lo que se consiseraba como un joven, después de copular se quedaba dormido y era llevado por alguno de los caballeros hasta su habitación.

Pero esta vez no dormía, estaba despierto respirando sobre sus piel, Aemond lo sujetaba con una mano de la cadera mientras que la otra estaba sobre el cabello rizado castaño.
Sus pieles estaban tocandose entre si, sin nada, por su mente cruzaba aquello pero sería una muestra de debilidad y así no era un Rey.

Decirle que si se arrepentia de lo sucedido el pequeño no existiria y tal vez ni siquiera volvería a estar en cinta, aparte un Rey es firme ante las decisiones que toma y acepta las consecuencias de frente.
Respiro con profundidad el dulce aroma del omega, y acarició con su nariz los mechones, deslizó su mano hasta llegar a su menton y lo jalo a él.

-¿Qué ha...?-

Lo interrumpio con un beso, llevo sus manos hasta sus caderas y recostó su menton en la cabeza del menor, estaba cansado por lo que cedió ante el sueño y se dejo llevar por la oscuridad mientras sentía el calor del otro encima de él.

Después de dormir por dias se levantó del cuarto solitario, pidio a los sirvientes preparar su baño y se alisto con un cuero rojo y negro, quería salir con Lucerys y los niños al bosque a explorar con ellos.

Camino al consejo, por primera vez se le veía al Rey con un aura de felicidad, al entrar lo recibieron con una reverencia y Aerys corrió a sus pies soltandose de Daemon.

-Hola pequeño Aerys.-

-Hola...-

-Una disculpa su majestad desde que el Rey Lucerys partió y usted ha estado en cama los niños han estado inquietos.-
Sintió un escalofrío al oir que el castaño no estaba en los castillo.

-¡¿Dónde esta?¡-

-La reunion sera pospuesta para más tarde, pueden retirarse.-
Daemon tomo a Aerys y se lo llevo a uno de los guardias.
-Llevenlo con sus hermanas.-

Regreso a donde Aemond estaba y se sentó en la silla frente a él.

-Lucerys salió de tus aposentos con la mirada ausente, basto un día para que alistara todo y partió a Winterfell, dejó a los niños.-

-¿Sin Aerys?, ¿no comento nada sobre dejarlo aquí?-

-Esta bajo mi cuidado, si deseas estar con él a solas lo tienes permitido, creo que es lo que llamarían un voto de confianza otorgado por Lucerys.-

-¿Sabes cuando regresara?-

-Me temo que no mi Rey, ni siquiera su dama sabe de ello.-

-Esta bien, ire a ver a mis hijos y regresare para tratar los temas del reino.-

Estaban en los aposentos de su madre, Alicent parecia feliz mientras le enseñaba a bordar a Senya, lo que alguna vez deseo para el y sus hermanos sus hijas lo recibían, busco con la mirada al pequeño.

-¿Aerys?-

-Con la dama que Lucerys trajo, al parecer ese niño prefiere juntarse con gente de la calle.-

Sonrió ante el comentario de su madre, apesar de los años seguía teniendo esos matices de su personalidad y le ofendia que Aerys intentara huir cada que lo llevaban con ella.

-Bueno debe ser tu culpa madre, sueles ser indiferente con los niños que claramente te incomodan.-

-Él no lo hace, simplemente...no se como debería tratarlo.-

Love and Dynasty /Lucemond/Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora