XXIV

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Al despertar lo primero que noto fue dos miradas sobre el y un peso extra sobre su espalda.

-Buenos días para ustedes tambien majestades.-

Aemond sonrió ante el gesto, el pequeño Aerys se bajo de su espalda y le permitió acomodarse mejor en la cama, el alfa se levanto y cargo al pequeño de los brazos, Nyra por su parte se subió a la cama con la intención de despertar a Lucerys.

El alto la tomo por la bata y la detuvo.-Su hermano le esta dando trabajo a su padre, dejenlo descansar un poco más.-

La niña se bajo de la cama, Aemond la ayudo, mientras los cuatro se alejaban de la cama, el alto dejo a Aerys sobre el piso.

-Ire por una manta, ¿Otras vez se escaparon de su habitación?-Senya asintió.-Tendre que hablar con Daemon, los guardias no deberían adornar sus puertas.-

Regreso a donde el castaño estaba, lo vio removerse sobre la cama, le acaricio la cabeza y le beso la mejilla.

-Esta bien, son los niños, puedes seguir durmiendo.-Noto una sonrisa tímida y un asentimiento.-Ordenare que nos traigan algo.-

-Me levantare enseguida.-Aún con los ojos cerrados le respondió.

-Descansa, el cachorro te esta haciendo pasar por mucho.-

Pronto Lucerys daría a luz, podia sentir que cada vez era mas doloroso para el omega ponerse de pie y caminar, en las noches se removía por toda la cama hasta que al comienzo del alba era cuando finalmente se detenia y cedía al cansancio. La mayoría de veces el alfa tenia que sobar el vientre ajeno hasta que ambos dejaran de sentir el dolor mutuo del bebe.

Ayudo al omega a sentarse sobre la cama, Lucerys había despertado por completo, Nyra fue la primera en ir hasta donde su padre, ella era mas apegada a Aemond pero desde que empezo a notar el cansancio de su padre se apegaba a él.

-¿Me puedes trenzar, padre?-

-Por supuesto princesa.-

Pronto seria el alumbramiento, para su mal el bebe le impedia dar largos paseos ni siquiera intentaba salir del castillo, el malestar en la espalda y el vientre bajo le era una agonía, sus baños con agua hirviendo aumentaron, eso y las caricias del alfa parecían aliviarlo; al pasar mas tiempo en cama Nyra lo venia a ver mas seguido, había empezado a peinarla a ella y a Senya.

Sus hijos parecían disfrutar de estar en sus aposentos, según los maestres se debía a que en ella se mezclaban los olores de Aemond y de él, se les hacia confortante; desde ese día alfa y omega dormían juntos.

-¿Ya te diste un baño?-

-Aún no padre, después de comer iré a entrenar con el tío Daemon, me daré un baño después.-

-¿Deberiamos organizar un torneo para el nacimiento de tu hermano?-

-¿Vas a estar ahí?-La pequeña se giro a verlo, Lucerys le acaricio la cabeza.

-Tu padre debe descansar, la última vez fue complicado para él.- Aemond fue el que hablo.

La puerta fue tocada, varias sirvientas entraron, todos los platos fueron puestos cercanos a la comoda.

-¿Podemos comer a dónde esta padre?-

-Siempre y cuando no lo molesten.-

Los cuatro comieron sobre las sabanas, Aemond los veia de lejos, mientras que Lucerys se permitia comer de todo el alfa no tocaba comida alguna, solo toleraba el vino y la carne de cordero, cualquier otra cosa lo regresaba; prefería eso a que el castaño volviera a comer poco.

Love and Dynasty /Lucemond/Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora