XXV

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Sostenía con amor entre sus brazos a Reigan, el parto había sido un poco difícil y aun sentia malestar en el vientre, su mirada estaba fija en la piel palida y los cabellos blancos, era un niño hermoso, se parecía a sus hermanos, ¿Aemond se vio igual de bebé?

Vio al alfa salir, Lucerys sintió un miedo de que lo fuese a abandonar, pues antes de ello vio como el alfa analizo con fervor al niño, al verlo no entendió la razón por la que se fue, Reigan era igual a él. Antes de que pudiera seguir pensando la puerta fue abierta, en la habitación entraron diferentes figuras, Alicent y Daemon estaban presentes, Aemond regreso hasta donde el estaba, en lugar de sentarse a su lado se arrodilló sobre el suelo, entendió una de sus manos a la del omega que sostenía al bebe.

El castaño estaba sorprendido.

-Debo disculparme por mis acciones en el pasado dañe a mi esposo con ellas, debí darte las gracias por los herederos que me has dado y por estar a mi lado hasta el final de mi reinado, lamento haber sido un infame esposo y alfa para tí.-

Al igual que todos los presentes Lucerys se quedo conmocionado, pensó que jamas lo haría, se estaba arrodillando frente a él, una ola de susurros por la habitación se hizo presente que ceso cuando Aemond se acerco a besar al castaño.

Tras terminar ordeno que los dejaran solos, se recostó a lado del castaño mientras sostenía al bebé entre sus brazos, acariciaba la espalda de Lucerys.

-¿Has hecho el anuncio?-

-Daemon lo va a hacer, quería estar a tu lado por lo menos este día.-

-Esta bien Aemond, no es el primer cachorro que tengo.-

-Debes descansar, me iré hasta que duermas.-

Con renuencia acepto, una vez que alimento al niño y se durmió, las sirvientas lo llevaron hasta su cuna; se dejo ser, Aemond lo abrazaba y llenaba de su olor para relajarlo, pero era muy diferente a esa vez con Aerys, se sentia bien al estar entre los brazos del alfa, disfrutaba de su calor y su aroma y lo único que deseaba era que el alfa lo sostuviera para siempre así. Cedió ante el cansancio y termino por cerrar sus ojos.

Cuando por fin vio al omega dormir se levanto de la cama, se acerco a la cuna y tomo al niño entre sus brazos, salio de la habitación y comenzó a caminar hasta a los aposentos de los niños, la luz del día ya iluminaba los pasillos del castillo. Al abrir la puerta noto las sirvientas despertando a los pequeños.

-Retirense.-

Una vez que las puertas se cerraron a su espalda la primera en acercarse fue Nyra, por fin veía al niño que tanto molesto a su padre, lo miro con curiosidad y extendió sus brazos.

-El es Reigan.-

-Yo era más bonita cuando nací, la abuela dice que Senya y yo éramos unas princesas hermosas, y que nos pareciamos a nuestra abuela Rhaenyra.-

-Nyra, es tu hermano.-Aemond la regaño.-Lucias igual que él al nacer.-

Aerys se acerco a su hermana.-Yo era más bonito, Daemon dice que soy el que más se parece a padre.-

-¿Cómo está padre?-A diferencia de los dos Senya no se había acercado, estaba sobre su cama mientras miraba con atención a su padre.

-Fue difícil para él, apenas ha conseguido descansar, lo podrán ver después de comer algo, quería que conocieran a su hermano.-

Los tres asintieron, Aemond le dio al bebé a una de las sirvientas para que lo regresara a su cuna a lado del castaño; tomo a Aerys entre sus brazos y lo llevo hasta su cama, tomaría los alimentos con ellos mientras decidían los preparativos para el baile que se haría en honor al nacimiento de su hermano.

Love and Dynasty /Lucemond/Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora