XXI

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Le había mentido a Aemond, antes de ir a Dragonstone pasaría a Winterfell, le regresaría a Lord Stark todo los obsequios que le había dado, inclusive el collar que le regalo en su boda.

Al bajar de Arrax y pisar la nieve le dio nostalgia, prolongó la sensación que ello le causaba, realmente extrañaria el norte, se agacho y con la manos recogió un poco de la textura blanca, la sensación de quemarle la piel era unica pues el fuego no lo lograba.

-Luke.-El olor ajeno siempre le recordaba el bosque.

-Cregan.-

El alfa corrió hacia él y lo abrazo, Lucerys le devolvió el abrazo; cuando Cregan intento besarlo el castaño se negó, se separo del otro y se limito a sonreirle.

-Demos un paseo por el bosque.-

Normalmente el alfa pegaría su hombro con el del omega pero ahora Lucerys había marcado una clara distancia entre ellos, desde su ultima visita pudo notar la lejanía que el castaño tenía hacia él. Cregan quería imaginar que se debía a la nueva actitud de Aemond pero claramente esta vez era extraño.

-Tenemos que regresar esta relación a nuestros deberes...-El castaño dio un suspiro.-Los niños dejaran de venir, yo vendre menos y luego Daemon tomara mi lugar como la mano que es.-

Lucerys lo volteo a ver avanzo a su dirección, le tomo de la mano y la llevo hasta su vientre.

-La historia de mi vida se esta forjando con un rumbo, un error puede ser suficiente para acabar con la de mis seres queridos, y eso me temo que tambien te incluye a ti.-

El alfa se acercó hasta él, le tomo de la mejilla.

-¿Quieres que sea el Lord Stark de Winterfell?-

-Asi debe ser, yo soy Lucerys Targaryen rey consorte y esposo de Aemond Targaryen primero con el nombre... y aunque desde el principio no fue mi deseo he comprendido el deber que tengo.-

-Suenas como un egoista, suenas como todos los Targaryen que mi familia ha conocido.-

Lucerys lo sabia, conocía la historia de las alianzas entre los Starks y su familia, todos siempre buscaban un interes del norte.

-No es algo que me agrade de la tradición familiar.-

-¿Por qué no puedes simplemente ceder a tus deseos al elegirme?-

-Eso es lo que hago...-el omega se acercó, lo tomo del rostro y lo beso.-No debes dejar tu responsabilidad por mi, asi como yo no pienso dejar la mia por ti.-

Había sido claro, se quedo solo una noche, se entrego al alfa como la ultima vez, al amanecer bajo los regalos que Cregan le dio, se los entrego y el mayor los acepto sin dudar, sabía que el pelinegro estaba molesto, posiblemente lo odiaba pero tambien conocia el trabajo que había hecho con el, Mysaria lo entreno bien, Cregan no se atrevería a hacer nada si las consecuencias ponían en riesgo la vida de sus hijos o la del omega.

Era egoísta tal y como se lo señalo el mayor, pero acaso no era lo que todos hacian por sobrevivir, su matrimonio era clave de ello, el egoismo y los intereses del reino se ponían primero ante sus deseos, lo había entendido cuando desperto en el burdel, el reino necesitaba de ellos; y habia algo mas, algo que no deseaba aceptar, con los ultimos momentos Aemond despertó en él una inquietud que se sentia en su corazón y su cuerpo.

¿Un deseo? Es como él lo llamaría, pero gracias a eso le estaba permitiendo el conocer al alfa, quería intentar tener lo que su madre tuvo con Daemon.

Al llegar a Dragonstone Jace lo recibió, los hijos de Helaena ya tenían edad suficiente para saber su genero, el niño era beta, la niña era omega, al parecer los iban a comprometer con sus hermanos, Aegon estaría con ella, Viserys aun se desconocia y de eso iba a depender si su compromiso se efectuaba o no.

Love and Dynasty /Lucemond/Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora