Capítulo 20

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𝕱𝖊𝖗𝖊𝖜𝖊𝖑𝖑, 𝖒𝖞 𝖉𝖆𝖗𝖑𝖎𝖓𝖌

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Shisui se paseaba por la aldea, una rutina que hacía a diario, pero que aquel día, se sentía tan antinatural, que podía haber jurado que todos lo miraban con sospecha, a pesar de que sus compañeros afirmaran que no. 

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Horas antes había llevado a cabo su misión. 

Itachi apenas había partido, y él ya estaba encubierto en la prisión donde debería encontrarse Danzo, o al menos es lo que decía la ley.

Habían investigado el patrón de comportamiento de los altos mandos de la aldea, y sabían que ese día se encontrarían con Danzo. Habían pasado meses conspirando contra la Hokage. Meses en los cuales habían hecho lo posible por traelos de su lado, que dejaran el lado de Danzo. Pero jamás escucharon, estando a punto de apoyar la guerra entre dos países. A punto de anunciar públicamente su apoyo al País del Viento y añadir leña a un fuego que los consumiría a todos.

Era hora de cerrar sus bocas para siempre. 

Aunque, su plan no salió como debería. Había un traidor entre los allegados de la Hokage. 

Ambos altos mandos de Konoha deberían haber muerto esa noche, dos cabezas deberían haber rodado hasta los pies de la Hokage, pero solo hubo una. Como si fuera una carnada, solo había aparecido una de ellos, sin rastros de Danzo. 

Si es que no hubieran tenido un plan para este escenario, tal vez ninguno de ellos hubiera muerto. Y no habrían tenido que morir tantos guardias. 

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La policía de Konoha, constituida en su mayoría por Uchihas, se encontraba dando rondas por la aldea. Después de que una masacre en la prisión haya sido declarada por los escuadrones de anbu, los ciudadanos se encontraban alertas. 

En conjunto con la declaración, inmediatamente salió en los periódicos la noticia de que Danzo había orquestado una masacre de guardias y reclusos en la prisión. El nombre de Shisui completamente desaparecido. Al menos esa parte de su plan había salido bien. Con esa noticia, le habían refrescado a la aldea la memoria sobre las atrocidades cometidas por Danzo, y su razón de estar en la cárcel, incluyendo ahora una adición a su lista de crímenes, una masacre. 

Unos pocos ninjas también recorrían la ciudad; entre ellos Shisui, que luchaba contra su propio cuerpo para seguir caminando, seguir sonriendo. 

Le tomó solo una noche, unas cuantas horas, eliminar a todos, ningún testigo. Se sentía como una marioneta, solo siendo llevado por hilos a las gargantas de aquellos guardias, como si no pudiera mover su cuerpo, pero tampoco se podía detener. Las órdenes de la Hokage en su mente.

 "Si es que al menos uno de ellos está presente, habremos ganado esta batalla, si es que no caen los generales, caerán los soldados" 

Los soldados. Todos los cómplices de Danzo estaban en esa prisión, todos sus ninjas. 

Su mente no dejaba de pensarlo, que caigan los soldados, tienen que caer, tenemos que ganar, los soldados, los ninjas presentes, todos. 

Ni siquiera tuvo que cubrir su rostro. No quedaría nadie que lo haya visto

Aquella frase se la había dicho la Hokage, y desde entonces tenía problemas viéndose al espejo, incluso si solo había pasado 1 día desde el incidente. Leía cómo habían redactado la masacre en las noticias, y se sentía sucio, manchado, como si todos los baños del mundo no le pudieran quitar toda esa sangre de encima. Cuando pasaba por una vitrina y se miraba de reojo, todavía podía ver manchas de sangre en sus ropas y en su rostro. Se asustaba a si mismo con las cosas que su mente creaba. 

𝕴𝖓𝖛𝖊𝖗𝖘𝖊 || 𝔫𝔞𝔯𝔲𝔰𝔞𝔰𝔲Donde viven las historias. Descúbrelo ahora