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Hablé tan rápido que no me di cuenta de que él no estaba ahí, y a la persona que le estaba hablando era la chica que limpia las habitaciones.
Al instante mi cara se puso roja de la vergüenza.
- Lo siento, pensé que estaba... aquí. - cerré la puerta y caminé hacia otro lado como si nada hubiera pasado. (Fingí demensia como la mejor).
Me diriji al Lobby de nuevo.
- No estaba ahí- dije un poco desanimada, poniendome a un lado del australiano.
Él acarició mi espalda en consuelo.
- Tal vez está en el parque o salió a comer, son las doce.
- No creo, de igual manera no le importan los horarios, y menos cuando está con un caso.
- ¡Ah, es verdad!- dijo como si recordara algo. Y se dio la vuelta para buscar algo en uno de los cajones. - Lo tengo. - sacó una libreta de bolsillo, y me la dió, abierta en una página.
Al ver mi cara se rió y me habló, con au tono divertido y relajado de siempre.
- Salió hace una hora, a las.. once y media, y pidió un remis que lo llevara a algun restaurante.
- Fantastico, gracias de nuevo, te debo una. - le sonrei.
- ¿Solo una?- se burló.
- Sí, bueno, tal vez más de - hice como si contara con los dedos- más de mil.- rei.
- Bueno, dale, ¡que si seguis tardando se te va a escapar la tortuga!- rei de nuevo y me fui. Llegué a la entrada del hotel y volvi corriendo al lobby.- ¿de casualidad no sabes a que restaurant no?
- En el centro, frente a "Holland Park" hay uno en el que también sirven cafés, muy ricos la verdad - lo interrumpí.
- okey, gracias rubioo, pero dejemos la charla de cafés para después. - le di un beso en el cachete a forma de despedida y sali disparada a buscar un carruaje.
Al llegar entré al lugar, era tranquilo y elegante. Muy lindo, pero enfoquemonos, miré hacia todos lados para buscar a Sherlock, ya no estaba ahí, sin embargo, pregunté por él y un mozo me indicó que se había ido recien.
Caminé desanimada, sin prestar mucha atención, me adentré en el parque, soplando mis manos para darles un poco de calor. Entré los arboles, pude ver un tablero de ajedrez gigante, y a un chico de rulos jugando solo.
¡Bingo!
Reconocería esos rulos donde sea.
¿Por qué?, porque son los suyos.
Me acerqué a él, y me puse del otro lado del tablero.
- ¿Puedo jugar?- Sherlock hizo una seña, de que no le importaba. Movió un peón, yo suspiré y moví mi caballo. - Mira, sé que no estuve bien al no escucharte... y bueno, perdón.
lo miré, pero el seguía sin decir ni una palabra, moviendo otro peón. Me apoyé en la ficha de la reina, que estaba en tamaño gigante, aún mirandolo. viendo sus movimientos. Pasé la mano por mi pelo, nerviosa.
- Perdón, ¿si?, ya sé que fui una.. inmadura, o lo que sea. Y que debí haber escuchado tus disculpas.
Él seguía en silencio.
- ¡Hablá!, por amor a dios hablá, por favor. - dije neviosa. - deci lo que sea, ¡pero deci algo!.
Él, por primera vez desde que comenzó la charla, me miró.
- Está bien,el error de todas formas fue mío, cuando... reaccioné como un loco. Y, está bien como reaccionaste, vos y william.- movió otra ficha protegiendo a la reina, y yo movi un peón- Pero no volví a hablarte porque... no lo sé, queria darte tu espacio, sin precionarte a hablarme ni nada. -acercó su alfil, amenazando al rey. - pensé que estabas enojada, - protegí al rey con mi reina- la verdad, estarias en todo tu derecho. Y...
finalmente acercó su reina, terminando de acorralar a mi rey.
- Jaque-mate. - me dijo, con una sonrisa victoriosa. Yo lo miré divertida por su actitud, y rei. - ¿qué?
- Sos un bobo. - sonrei.
- Pero soy tu bobo.
- Sí - asentí sonriendo aún más. - sos mi bobo Holmes. -
puse una mano en su mejilla, sin saber en que momento habiamos terminado tan cerca el uno del otro. Miré sus ojos, y luego sus labios, tragué saliva sintiendome nerviosa. Hasta que él me besó.
Wow, no sé como describiria este momento, pero sentía como mi corazón se aceleraba más con cada segundo que pasa.