El sol se alzaba sobre el horizonte, reflejándose en las aguas que rodeaban Nuevo Asgard. Aunque aún estaban en proceso de asentarse en la Tierra, la comunidad asgardiana comenzaba a florecer. Había un nuevo sentido de propósito, de esperanza. Y dentro de todo ese renacer, había algo más creciendo en el corazón de Thor.
Llevaba semanas pensándolo. Había peleado junto a Loki, había huido con él, había discutido con él más veces de las que podía contar, pero en cada paso del camino, lo que sentía por él no hacía más que volverse más fuerte. Ya no era solo el torbellino de emociones que lo había acompañado durante años; era algo firme, sólido.
Era amor.
Una tarde, mientras Loki observaba el mar desde un acantilado, Thor se acercó a él. La brisa nocturna agitaba su cabello negro, y su silueta se recortaba contra el cielo. Thor se detuvo a su lado y tomó aire.
- Loki -comenzó, con una seriedad poco usual en él- Quiero preguntarte algo.
Loki arqueó una ceja, con esa expresión suya de eterna burla.
- Qué inesperado. Normalmente, solo hablas y luego piensas.
- Lo digo en serio - insiste Thor- Pasamos toda nuestra vida huyendo, peleando, tratando de definir lo que somos. Pero ahora estamos aquí, juntos. Y quiero que sigamos así.
Loki ladea la cabeza, observándolo con más atención. Su tono había cambiado, no era la típica broma o el gesto exagerado del dios del trueno.
-¿A dónde quieres llegar?
Thor tomó sus manos, cálidas y suaves en contraste con las suyas, que estaban llenas de cicatrices.
- Cásate conmigo.
El silencio que siguió fue tan absoluto que incluso el viento pareció contener el aliento. Loki parpadea un par de veces, como si intentara procesar las palabras.
- ¿Eso es… una broma?
- No - Thor sonríe- Loki, te amo. Y quiero que el mundo entero lo sepa.
Loki lo mira fijamente, su semblante serio. Y luego, tras un instante que parece eterno, inclina la cabeza y deja escapar un suspiro teatral.
- Casarme contigo… Esto es una locura.
- Totalmente.
- Hmm. Muy bien, entonces.
Thor frunció el ceño.
- ¿Eso es un sí?
- Sí, bruto - resopla Loki- Pero si te atreves a hacer que nuestra boda sea un espectáculo ridículo, te juro que te convertiré en una rana.
Thor respira hondo, sintiendo la brisa salada del mar acariciar su rostro mientras saca un pequeño estuche de su cinturón. Con cuidado, lo abre, revelando el anillo en su interior. No era un anillo común, sino una pieza forjada con un fragmento de coral dorado encontrado en las profundidades del océano, endurecido por la magia antigua de Asgard. Su forma era elegante y orgánica, como si las olas mismas lo hubieran esculpido, y en su centro resplandecía un zafiro azul profundo, tan infinito como el propio mar.
- Este anillo… -dice Thor, con la voz cargada de emoción- Lo hice con un pedazo del mar porque el agua cambia constantemente, pero siempre encuentra su camino. Como nosotros. Como tú y yo.
Thor coloca el anillo en el dedo de su ahora prometido. Loki, que pocas veces se queda sin palabras, mira el anillo en su dedo con una expresión indescriptible. Era hermoso, único, como si el océano y el trueno se hubieran unido en un solo símbolo. Loki supo que, sin importar dónde estuvieran, siempre encontrarían el camino de regreso el uno al otro.
Thor envuelve sus brazos sobre Loki, ambos se funden en un apasionado beso para sellar este momento.
La noticia se propagó rápido. Los asgardianos celebraron con entusiasmo, pues un matrimonio entre su rey y su príncipe era símbolo de estabilidad para su pueblo. Los Vengadores, por su parte, recibieron la noticia con una mezcla de sorpresa y resignación. Tony bromeó con organizar una despedida de soltero en Las Vegas, pero Steve le dio un codazo antes de que pudiera seguir con la idea.
La boda se llevó a cabo al atardecer, en un claro rodeado por árboles y velas encantadas que flotaban en el aire. Era una ceremonia asgardiana tradicional, pero con toques adaptados a la Tierra. Loki, siempre con su estilo extravagante, había insistido en un atuendo único.
Cuando apareció, todos contuvieron la respiración.
Su vestido era largo y fluido, hecho de una tela ligera que brillaba con la luz dorada del sol poniente. El diseño estaba inspirado en los trajes de las mujeres de la India, con intrincados bordados dorados que recorrían la tela blanca como hilos de luz. Sobre su frente descansaba una tiara delicada con esmeraldas, y un velo blanco, casi etéreo, caía sobre sus hombros y espalda. Su piel pálida resplandecía bajo el atardecer, Loki se veía como lo que realmente era: un dios.
Thor lo mira, atónito, sintiendo que su corazón latía con más fuerza. Loki sonrié con un deje de picardía.
- Te quedaste sin palabras - murmura cuando esta frente a él.
- Eres hermoso - responde Thor sin pensar.
Loki aparta la mirada, fingiendo desinterés, pero Thor nota el leve rubor en sus mejillas.
Frigga, quien oficia la ceremonia, sonrie con ternura antes de alzar las manos.
- Hoy, unimos dos almas en un lazo eterno - dice con solemnidad- No solo por la tradición, sino por el amor que han encontrado el uno en el otro. Que este vínculo sea fuerte como el acero, flexible como el viento, y duradero como las estrellas.
Los votos fueron pronunciados en la lengua antigua de Asgard, un juramento que solo aquellos nacidos en su tierra entendían en toda su profundidad. Y al final, Frigga les hizo unir las manos con un lazo dorado.
- Están unidos - anuncia-. Como reyes, como compañeros… y como esposos.
Thor no espera más. Se inclina y besa a Loki con la pasión contenida de años, sintiendo el calor de su piel, el latido acelerado de su corazón. Los asgardianos vitorearon, y los Vengadores aplaudieron con expresiones que iban desde la diversión hasta la genuina emoción.
Tony chasqueó los dedos.
- Bueno, eso fue inesperadamente hermoso. Pero ahora... ¿cuándo empieza la fiesta?
Y con eso, la celebración comenzó.
La recepción fue una mezcla de culturas. Había banquetes asgardianos y bebidas terrestres, bailes de guerra y música moderna. Loki, aún con su vestido pero sin el velo, se dejó arrastrar por Thor a la pista de baile.
- Jamás me imaginé bailando en mi propia boda - dice con sarcasmo mientras Thor lo guiaba en un vals improvisado.
- Yo tampoco me imaginé casándome contigo - responde Thor con una sonrisa- Pero aquí estamos.
Loki suspira dramáticamente.
- Sí, sí. Ya no puedes deshacerte de mí.
- Nunca quise hacerlo -susurra Thor en su oído.
Loki siente un escalofrío recorrer su espalda y se permite cerrar los ojos por un momento, disfrutando la sensación de estar en casa. No en Asgard, ni en ningún reino, sino en los brazos de Thor.
La noche avanza, y las estrellas brillan sobre Nuevo Asgard como testigos de su nueva era. No había palacios, ni tronos de oro, pero había algo mucho más valioso: un pueblo, un hogar… y el amor que los unirá para siempre.
Y así, bajo el cielo de la Tierra, los dioses sellaron su destino. Juntos.
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A Veces El Amor Duele
FanfictionDurante una misión Thor sufre un accidente y pierde la memoria, olvidando su relación con Loki.
