Capítulo 28

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El llanto del bebé llena la habitación como un eco sagrado, marcando el final del arduo trabajo de Loki. Su cuerpo, empapado en sudor y cubierto de un agotamiento absoluto, tiembla con la intensidad del momento. Sus ojos verdes, vidriosos y húmedos, apenas pueden mantenerse abiertos, pero no necesitaba ver con claridad para saber que su hijo esta ahí, vivo, respirando.

Eir, con manos expertas y un gesto sereno, no corta el cordón umbilical de inmediato. En lugar de eso, limpia al bebé con cuidado, retirando los restos de sangre y líquido amniótico, antes de envolverlo en una manta ligera para evitar que pierda calor. Se gira hacia Thor, cuya mirada no se aparta ni un segundo de su esposo y su hijo.

-Thor -dice con firmeza- abre la túnica de Loki. Necesitamos que tenga contacto directo con el bebé.

Thor reacciona de inmediato. Con manos temblorosas, desabrocha la parte superior de la prenda de Loki, dejándolo con el pecho descubierto. Su piel pálida esta cubierta de un ligero temblor, pero su respiración se entrecorta cuando Eir le coloca al bebé encima, aún unido a su cuerpo por el cordón.

Loki apenas puede reaccionar, demasiado débil después de la pérdida de sangre y el esfuerzo sobrehumano que su cuerpo ha soportado. Pero cuando siente la calidez del pequeño ser sobre su pecho desnudo, una oleada de emociones lo invade. Su hijo, su bebé, su carne y sangre, estaba ahí, acurrucádo instintivamente contra su piel, buscando el latido de su corazón.

Thor pasa un brazo con delicadeza por los hombros de Loki, asegurándose de que el bebé este bien sostenido contra él. Sus ojos azules están vidriosos, al borde de las lágrimas.

- Míralo, Loki - susurra, inclinándose para besar la frente sudorosa de su esposo- Lo hiciste...

Loki esboza una sonrisa débil, su energía apenas suficiente para sostener al niño con manos temblorosas.

- Es hermoso... - susurró con la voz quebrada-. Es... nuestro.

Eir observa el momento con una leve sonrisa, pero sabe que el trabajo aún no ha terminado.

- Loki, debemos retirar la placenta - informa con suavidad-. Puede ser incómodo y doloroso, pero ya falta poco.

Loki cierra los ojos, agotado, pero asiente con un leve movimiento de cabeza. Siente el peso del bebé sobre su pecho, su calor, su suave respiración, y eso es lo único que le importa.

Thor lo sostiene, cuando Eir comienza a ayudar a su cuerpo a expulsar la placenta. Aunque Loki esta casi sin fuerzas, su cuerpo reacciona con nuevos espasmos y presión en su abdomen. Jadea suavemente, su rostro crispándose mientras siente la placenta desprenderse y deslizarse fuera de su cuerpo con un último y desagradable tirón.

Eir y los sanadores actúan con rapidez, limpiando la zona y asegurándose de que no haya más sangrado peligroso.

- Todo está bien - anuncia finalmente Eir, su tono más relajado- Ahora solo necesita descansar.

Loki, con su hijo aún sobre su pecho, deja escapar un suspiro largo y entrecortado. Sus párpados pesan, pero antes de sucumbir al agotamiento, susurra con una sonrisa débil:

- Gracias... Thor...

Thor besó suavemente su sien, su corazón hinchado de amor y alivio.

- Duerme, amor mío. Estoy aquí. Siempre estaré aquí.

Y con esa promesa, Loki finalmente se permite descansar, con su hijo sobre su corazón y su esposo protegiéndolos a ambos.

Cuando Loki finalmente se deja llevar por el sueño, los sanadores aprovechan el momento para llevarse al bebé y limpiarlo adecuadamente. Lo envuelven en mantas suaves y lo llevan a una cuna cercana mientras lo examinan con cuidado, asegurándose de que este sano después del complicado parto. Thor no se aparta de su lado ni un instante, observando cada movimiento con una mezcla de fascinación y un instinto protector imposible de ignorar.

A Veces El Amor DueleHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora