Algo malo estaba pasando, todos los miembros del consejo de Capford lo habían notado. Natalan estaba enfermo.
— Te digo que es extraño, ya no hace bromas ni se queja de que está cansado —
Nimu susurraba, Aquino y Locochon solo asentían.
— ¿Desde cuándo está así? —
El castaño preguntó.
— Desde que nos encontramos en la mañana —
Las tres cabezas de Capford se encontraban analizando el extraño comportamiento de su amigo, el cual llevaba con la mente en las nubes desde que llegó con ellos, sus compañeros del consejo no podían descifrar qué era lo que estaba pasando.
— ¿Creen que lo hayan poseído? —
El chico pez se unió a su conversación, mientras observaban al pelinegro "entrenar".
— Honestamente, tendría sentido —
Locochon comentó, los 4 estaban realmente preocupados, especialmente por el hecho de que la competencia ya estaba cada vez más cerca y el estado de su amigo lo hacía poco apto para participar.
— Voy a hablar con él —
Dijo Aquino en un tono decidido.
— ¡Hazlo Aquino! —
Nimu lo animó en un grito susurrado mientras este se acercaba a Natalan, aunque se detuvo cuando notó a cierto chico de suéter llamativo acercarse corriendo.
— ¡Nat! —
Por primera vez en todo lo que llevaba del día el nombrado reaccionó al llamado de su nombre, sus ojos se llenaron de un brillo que no pasó por alto ante la mirada de sus compañeros.
— ¡Soarinng! — Exclamó con emoción corriendo para acercarse al chico — ¿Qué haces aquí? —
Preguntó con nerviosismo y una sonrisa boba que se extendía de oreja a oreja, los 4 curiosos se quedaron boquiabiertos ante tal reacción.
— Olvidaste tu botella de agua —
Dijo el castaño mexicano, entregándole una botella desconocida.
— Eh... Soarinng esto no es mi- —
No terminó su frase porque notó un pequeño papelito pegado a la botella, lo abrió discretamente y sonrió aún más al leer el contenido.
— Ya veo... —
Soarinng se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja mientras le daba una sonrisa nerviosa, acompañada de un pequeño sonrojo.
— ¿Tardarás mucho hoy? —
Preguntó con timidez.
— Me encargaré de hacer alguna excusa para desocuparme antes —
Dijo en un susurro mientras se agachaba un poco para colocar un corto beso de piquito en la nariz del de suéter amarillo, causando que los que observaban el momento quedaran en shock; hasta el mismo Soarinng se sorprendió.
— Te veo luego entonces... —
El chico más bajo habló antes de salir corriendo de ahí, tratando de disimular su emoción. Natalan se cubrió el rostro cuando cayó en cuenta de lo que hizo; se le notaba el sonrojo hasta en las orejas.
Los cuatro chicos se quedaron en silencio unos cuantos segundos más hasta que el peligris habló.
— Llamemos a un exorcista —
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Wtf, ¿amor?
FanfictionDos escuelas con una rivalidad, dos consejos estudiantiles que la refuerzan, dos presidentes que se odian mutuamente... o tal vez no es así.
