022. ANI

505 33 0
                                        

022. ANI.

Me escondí en la habitación toda la tarde. No respondí a los llamados constantes de Padmé para ir a cenar, ni tampoco le abrí la puerta a Anakin, quien estuvo merodeando una y otra vez durante toda la tarde y parte de la noche.

"¿Estás allí?" Sumbaba en mis oidos con pesadumbre y anhelo en cada recorrido en frente de mi habitación.

Quise meditar. Lo intente varias veces, tratando de convencerme que lo que hice fue lo correcto, pero mierda, claro que no lo era. Los recuerdos de ese momento se repetían con una frecuente tortura que ni a un sith se lo desearía. Sus labios temblorosos, sus mejillas levemente enrojecidas, su voz rota y sus ojos tan cristalizados como decaidos, hacían que mi corazón se encogiera, sintiendo que cada latido era un corte desgarrador en mi pecho y en mi garganta.

De todas las formas que pude rechazarlo, lo hice de la manera más vil que puede existir.

Me sentía tan patética, ¿en qué estaba pensando?, un Jedi nunca reaccionaría de esa forma. No mostre ningún rastro de compasión ni moral que según yo había aprendido y solo pisotie los sentimientos de un padawan que apenas tiene amigos, y que tal vez, tal vez esté confundido.

Al igual que yo.

─ ¿Ellana?, ¿sucedió algo con Anakin? ─contestó algo alterado por el holograma.

─ No maestro Kenobi, claro que no ─me senté sobre la cama, dejando a mi costado la toalla de mi cabello.─ Todo está bien con Anakin, es solo que... ─apenas pude tragar la poca saliva que me quedaba por no haber tomado agua desde que me encerre en la habitación.─ Quería saber como le va en su misión, ¿algún rastro de quien contrató a esa asesina?

Él me miró algo no tan convencido a la respuesta relacionada con su padawan, apartando su mirada al final.

─ Bueno, ¿recuerdas el dardo venenoso que encontraste en la asesina cuando murio en tus brazos? ─asenti con la cabeza algo incrédula.─ Resulta que es proveniente de un planeta llamado Kamino.

─ ¿Kamino?... jamás había escuchado de un planeta llamado así.

─ Alguien borró sus datos de los archivos Jedi, no sé cuales fueron las intenciones de quien lo haya hecho, pero al menos logre localizar su sistema y estoy a punto de entrar en él.

Frunci levemente mi entrecejo, dejandome llevar con un pesado bostezo, que relucia la falta de sueño que he tenido últimamente y más ayer.

─ De acuerdo maestro Kenobi, yo- ─me interrumpí a mi misma al notar unos ligeros pasos acercándose a la puerta.─ Yo estaré al pendiente de lo que necesite y mantendré bien vigilado a su padawan ─dije con tanta seguridad que ni me la creí.─ Protegeremos a la Senadora Amidala como se debe, que la fuerza lo acompañe.

─ Gracias Ellana, que la fuerza los acompañé.

El holograma de Obi Wan desapareció y de inmediato le di paso a Padme para que entrará, haciéndolo en silencio.

─ Ellana...

─ Sea lo que sea que te haya contado Skywalker, no me interesa ─me recompuse en mi posición en frente de un espejo y enrede una peineta en mi cabello.─ Yo sólo estoy aquí con él porque es mi deber, nada más.

Ella me miró con los ojos en blanco y sus labios un poco abiertos, lo suficientemente incrédula como para pensar que lo que acabó de decir es parte de un sueño.

─ ¿Qué es lo que te sucede Ellana? ─caminó hacía mi, dándome la vuelta para mirarla.─ Está no es la Ellana que conocí hace años, que disfrutaba estar acompañada de los demás, que a pesar de todo se divertía de lo que se rodeaba...

𝐓𝐇𝐄 𝐅𝐎𝐑𝐂𝐄 𝐎𝐅 𝐋𝐎𝐕𝐄 || 𝐀𝐍𝐀𝐊𝐈𝐍 𝐒𝐊𝐘𝐖𝐀𝐋𝐊𝐄𝐑 𝐅𝐀𝐍𝐅𝐈𝐂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora