007. YOU WILL NEVER MY SISTER

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007. NUNCA SERÁS MI HERMANA.

─ ¿Qué haces aquí?, deberías estar con el maestro Yoda ─susurre a regañadientes al ver a este niño entrar con toda confianza a la habitación.

─ El maestro Yoda entrena a niños casi 10 años menores que yo, me siento raro cuando estoy con ellos.

Dijo mientras tomaba asiento en mi cama y yo sólo rodé los ojos impaciente. Entre él y las constantes llamadas de la orden que ni siquiera nos dejan recuperar a mi maestro y a mí, no sé quien colma mi paciencia más rápido.

─ Pero dime...

─ ¿Qué? ─cuestione frunciendo mi entrecejo, al mismo tiempo que me movía para darle espacio.

─ Lo de ese tal Boba Fett que me contaste ─susurro curioso al acercarse más a mí.─ Si él es tu verdadero hermano, ¿eso quiere decir de qué todo los clones son tus hermanos?

Abrí los ojos a más no poder y escupí el agua que había tomado justo donde estaba Lola reposando, la cual se levantó alarmada y se sacudió yéndose volando al otro lado de la habitación.

─ Lo siento Lola ─susurre adolorida y llevé mi atención otra vez a mi padawan.─ ¡Claro que no!, ellos son diferentes, son...

─ ¿Una copia de tu padre?

─ Sí... ¿qué?... ¡no! ─dije alarmada, pero al instante me quedé pensativa.

Claro que jamás pensaria así de ellos. Nunca.

Ellos son mejores que ese sujeto.

─ Mira, los clones son seres vivos que comparten similitudes genéticas casi idénticas a la persona emisora del ADN, pero ellos tienen su propia identidad, su propia vida...

─ Sus propias decisiones ─me interrumpió, pero en seguida le di la razón.─ ¿Y eso no lo hacen los hijos?

─ Sí, pero es diferente...

Me quedé callada en cuanto mi maestro entró con toda la tranquilidad del mundo, algo totalmente inusual de él.

─ ¿Encontraron algún rastro de él?

─ El maestro Plo Koon y Skywalker lograron encontrarlo junto a un grupo de cazarrecompensas que desafortunadamente tomaron las vidas del Comandante Ponds y de otro soldado ─dijo tranquilamente, pero yo bajé la mirada afligida por la perdidas de quiénes se supone estaban bajo mi mando.─ Sin embargo, lograron salvar al Almirante Kilian y ya están en camino a Coruscant para encerrar a Boba.

Miré por un momento a Acua y poso su mano sobre la mía, moviéndola con lentitud tras sentir la culpa que se escondió en mi pecho. Di un suspiro y me levanté de la cama, quitándome el collarín de una buena vez, ya no lo soporto.

─ ¿Qué haces? ─pregunto mi maestro mirándome caminar al baño.

Me detuve en la puerta de este, mirándolo de reojo.

─ Me vestire para recibirlo, ya que yo no lo atrapé, al menos debería darme la cara y responder por todo lo que hizo en el Resistencia.

─ Pero tú aún necesitas recupérate de eso, Ella...

No deje que Acua terminara y me encerré en el baño. Llevé una mano a mi cuello y frote con pesadez, tratando de que mi calor corporal calmará la irritación que aún tenía en el cuello después de quitarme aquella cosa. Alejé con cuidado mi mano donde la había colocado y una enorme mancha casi negra en mi piel llamó de más mi atención.

─ Mierda ─susurre incapaz de creer que aún siga con vida.─ Está vez me pasé.

Me deshice de la bata que me había dado la enfermera y tome mi ropa que se encontraba en el mueble a un costado del lavabo. Comencé a vestirme, no sin antes fijar mi mirada por unos segundos en la pequeña cantidad de cicatrices que tengo por todo el cuerpo.

𝐓𝐇𝐄 𝐅𝐎𝐑𝐂𝐄 𝐎𝐅 𝐋𝐎𝐕𝐄 || 𝐀𝐍𝐀𝐊𝐈𝐍 𝐒𝐊𝐘𝐖𝐀𝐋𝐊𝐄𝐑 𝐅𝐀𝐍𝐅𝐈𝐂Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora