Subestimados

297 27 5
                                        

Bien, listos para saber a dónde vamos para el Sekai Takai?— Exclama Hawk poniendo el vídeo y todos están emocionados por saber

El se pega hombro a hombro con Miguel hasta que anuncian el lugar.

Barcelona, España.

"Pretendemos probar la calidad de su dojo, no la cantidad, y cada dojo seleccionar seis peleadores para competir..."

Todos en el Dojo empiezan a murmurar sobre la cantidad

"Estos seis peleadores participarán en pruebas por equipos, con un chico o chica, Alfa y Omega para entrar en las competencias individuales que se televisaran a todo el mundo, les deseamos muy buena suerte a todos los competidores y esperamos verlos en Barcelona"— Hawk le pone pausa al vídeo y Robby siente atraves del vinculo, del otro lado del mundo esa extraña felicidad

—¿Y que significa eso?— Pregunta a los demás, se voltea a ver a Miguel esperando una respuesta

—Que no todos iremos— Responde su novio serio y el aparta la mirada, la tensión en el Dojo es tan palpable que lo abruma un poco

No tanto como la voz en su cabeza que no se cansa de parlotear, ni Miguel habla tanto sinceramente.

"Sekai Takai..."

Se desorienta cuando la voz en coreano lo dice, se queda en silencio pero está vez decide ser curioso

"¿Como conoces eso?"— Piensa interesado

"Mi dojo irá"

El mundo es tan pequeño que se verá con ese chico en Barcelona, sale del dojo, Miguel se queda hablando con sus amigos cuando entra a la casa del Señor Miyagi, donde ve al Sensei Chozen meditando

Cruzó la puerta corrediza con pasos lentos, cerrándola detrás de sí. El interior de la casa del Señor Miyagi estaba en silencio, apenas iluminado por la luz dorada que se filtraba por los paneles de papel.

Chozen estaba sentado en posición de loto frente al altar, respirando con serenidad. Sus ojos se abrieron al sentirlo entrar, sin sorpresa.

—Robby —saludó con una leve inclinación de cabeza—. ¿Pasa algo?

Robby dudó.
La lengua se le secó.

No podía decir todo. No podía hablar de Kwon. De los sueños, De la voz en su cabeza.

Pero sí podía… empezar.

—Sensei… —se acercó, con las manos apretadas en los bolsillos del Gi—. Necesito hacerle una pregunta. Es algo….personal

Chozen asintió sin prisa.

—Habla con libertad. Aquí no se juzga.

Robby tragó saliva. Sus ojos se posaron en un viejo tambor que alguna vez había tocado.

—¿Alguna vez ha oído… sobre alguien que tenga… más de un destinado?

Chozen parpadeó apenas. Su rostro no se alteró, pero Robby sintió cómo el ambiente se tensaba ligeramente. Como si las palabras tuvieran peso.

—¿Por qué preguntas eso?

—Solo… lo necesito. Es una locura. Pero yo…

Chozen lo observó en silencio por unos segundos antes de levantarse lentamente.

—Ven —le dijo, caminando hacia un mueble antiguo de madera tallada—. Hay algo que debes ver.

Robby lo siguió, su pecho latiendo con fuerza.

Chozen abrió una de las gavetas con cuidado y sacó un rollo de pergamino viejo, amarillento por el tiempo.

—Hay una leyenda… —comenzó mientras desenrollaba el texto con reverencia—. Antigua, de Okinawa. Pero relacionada con Corea, del tiempo en que ciertos clanes cruzaban conocimientos y enseñanzas en secreto.

DreamsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora