Incluso del otro lado del mundo, la mente de Robby no hacía más que volver una y otra vez al sueño de la otra noche.
Las manos de Kwon contra su cuello, su voz áspera y esa mirada que le provocaba escalofríos.
Durmiendo entre los brazos de Miguel, sintiendo su respiración pausada le transmitía calma, el Alfa le dio un beso en la coronilla de su cabeza y eso debía ser suficiente para calmarlo, más no podía, todo giraba a ese sueño, era como un bucle sin consentimiento que giraba una y otra vez sin conciencia alguna de lo horrible que le provocaba tan siquiera pensar en lo que Kwon pudo haberle hecho en la pelea campal.
—Tienes otra vez ese aroma ligeramente agrió— Comento Miguel preocupado bajando la vista hacia Robby que de inmediato se tensó, lo sabía.
—¿Ah si?— Menciona Robby volteandose para ver la expresión serena en el rostro de su novio.
Ahora Miguel vería lo que trataba de ocultar, así era él Alfa, perspicaz cuando quería.
—¿Que sucede?— Susurra Miguel suave, queriendo entrar en las capas de sus emociones, en la profundidad de su alma para ser su bálsamo aliviador, aquel que quitará sus cargas y reconfortara a su nervioso corazón.
—No quería decírtelo...— Murmura Robby en voz baja, captando la atención de Miguel, que de inmediato se alerta ante eso— Pero soñe con él.
El Alfa frunce el ceño ante la mención de Él, lo sabe, sabe a quien se refiere, y eso solo despierta un horrible nudo en la garganta
—¿Que soñaste?— Pregunta Miguel, uno de sus dedos, pasan sus manos en el cabello lacio y castaño de Robby
—Él me estaba ahorcando. — Solo podía decir eso, no entendía porque no podían salir más palabras de su boca pero se obligó a decirlas — Mientras...mientras intentaba abusar de mí.
—Oh cariño. — Murmura Miguel atrayendolo un poco más a cuerpo, para besarlo con suavidad, la rabia lo corroe, le repugna pensar que su Omega, al que tanto ama, sigue sufriendo por ese bastardo ingrato. — Ya no está, no está más aquí.
Sus palabras eran más para él que para Robby, amaba tanto a Robby que le dolía ver que estuviera sufriendo.
Si tan solo pudiera hacer algo para aliviar su dolor, compartir el peso de sus pesares, soportar juntos todo el sufrimiento que habían cargado durante tanto tiempo.
Un pensamiento se cruzó por su cabeza cuando vió su cuello.
Tenía sentido. Mucho sentido.
La sola revelación que había surgido de su mente le hizo abrazar más a Robby, que empezó a ronronear por el consuelo dado.
Lo amaba tanto. Lo amaba tanto que era imposible separarlo de él, no podía soportar tan siquiera que su novio sufriera más, suficiente había tenido con todo lo que había pasado, quería quitarle él mismo las pena.
—Miggi...Te amo tanto. — Susurra Robby casi en voz baja, luego escapa un sollozo de su parte, acongojado, muerto de miedo ante sus propios demonios
—Yo también te amo mucho Robby, como no lo puedes imaginar. — Murmura Miguel acariciando su cabello con delicadeza, las piernas del Omega se aprietan contra sus caderas y una de la mano del Alfa recorren su espalda, la acaricia lentamente y deja que Robby aspire su aroma. Lo envuelve, deja que sus feromonas se desplacen por el cuarto y se pegan sobre su Omega, como una capa invisible.
Poco a poco los sollozos de Robby se vuelven más suaves, casi imperceptibles, y Miguel deposita un beso en la coronilla del Omega.
—Siempre te voy a proteger. — Susurra Miguel en voz baja, Robby no alza la mirada pero soltó un suave ronroneo en respuesta.
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Dreams
FanfictionSoñar con el discípulo de su padre no era nada agradable, o al menos eso se mentalizaba creer Robby. Porque ese chico de piel canela no lo dejaba ni en sus sueños. Historia Omegaverse Miguel Diaz Alfa! Robby Keene Omega!
