Cada una de mis metáforas se versan al viajar a tu piel.
Cada poema surge entre la comisura de tus labios.
Roba una suave entonación tomando prestada la porción de magia que lleva un beso al nacer.
Se torna sublime al buscar el vértigo que habita, en él contorno de tus caderas.
Majestuoso al navegar por tu torso, excitante al bordear tus senos.
Para perderse y negarse a volver a mi hoja de papel.
Ruego que ruboriza a la luna hasta transformar su pálido color en el rojizo, con el que a veces se presenta.
Mi cielo se prende en tus ojos, mi viento entre tus manos, empeñadas, en lanzar pequeños ciclones capaces de destruir.
Vinculando la reconstrucción a la conquista de cada latir.
Adornando cada incursión con una lluvia de estrellas.
Hasta lograr la emancipación de la más dócil de las metáforas al incurrir en la aventura y transita, donde el sexo reside.
Versando cada suspiro lanzado desde la exótica comparsa que crea su cuerpo, mi cuerpo...
Para dar por acabado el destierro de ese poema que mi hoja había abandonado.
Permitiendo ver cómo los trazos de cada de una de las palabras cierran círculos.
Y los renglones dejan de ser esos barrotes donde vivieron presas.
Recibiendo su libertad entre una fugaz sonrisa.
Destinada está vez al anuncio que surge desde el amanecer donde amor puede resumirse con solo dos letras... Tú
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Todas las vidas que no viví
PoetryLlevo años escribiendo y de algún modo, poco a poco se ha ido conformando un pequeño mundo, en ocasiones abierto a visitantes anónimos, en otras, guardado en secreto con páginas que quedaron en el fondo de un cajón. Dicen que los gatos tienen siete...
