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Le dio una abofeteada a Kirishima que este cayó para atrás.

- Si me la merecía pero en otro momento amor mío. ¿Están tus daddy's? - Preguntó.

- No, salieron. Apúrate a entrar. - Kirishima se paró como pudo y entró hasta la cocina siguiendo a Bakugo.

Bakugo lo miró y le dio un vaso de agua mientras prendía las luces y podía ver su cara llena de moretones y golpes.

- Eres un idiota. ¿Lo sabías? - Preguntó viéndolo fijamente.

- JAJAJAJAJA lo sé cariño. -

- Voy por un botiquin. Ve a la sala. - Kirishima con cuidado camino a la sala, se aguanta las ganas de gritar cuando chocó con una mesita de madera.

Se sentó en el sillón y prendió la luz, Katsuki llevó tiempo después y puso el botiquin sobre la mesa, mojo el algodón y luego se lo puso en la mejilla para curar las pequeñas heridas.

- Katsuki. Te amo. -

- Deja tus mamadas. - Contestó con agresividad Katsuki.

Se quedaron en silencio, Katsuki tenia una boca suelta ahora pero eso no quitaba lo bello y hermoso que era.

Aún recuerda cuando lo conoció, con esa ropa color rosa que resaltaba más su tono de piel palido, sus mejillas rosadas por el maquillaje y un delineado curveado hermoso.

Su carácter fue lo que más lo atrajo, se imaginaba a ese pequeño e indefenso chico dándole una paliza cuando este extremadamente celoso.

- ¿Me puedes besar? - Preguntó Kirishima inconscientemente, Katsuki lo ignoró.

Kirishima agarró la cara de Katsuki a centímetros de la suya, los ojos carmesí de Katsuki pegaban con sus propios ojos.

- Me encantaaas, no tienes idea cuanto. Vine a ti porque tu eres el único que me hace sentir esto, me haces sentir bien, vivo, feliz, libre. Tu me has enseñado muchas cosas y gracias a ti descubrí que soy bisexual. - Confesó Kirishima.

Katsuki sonrió.

- También quiero estar otra vez contigo. - Susurro mientras acariciaba los labios de Eijiro, metió un dedo a la boca de Eijiro que obediente abrió la boca.

Kirishima bajó su mano a la nalga de Katsuki, éste puso sus rodillas a un lado del cuerpo de Kirishima y se sentó cuidadosamente en el regazo de Kirishima.

Kirishima metió la mano debajo del pantalón del pelicenizo, sintió la tanga de Katsuki entre sus glúteos, su pene reaccióno y una ereccion presente llegó.

- Alguien ya se despertó. - Murmuró besando el cuello de Eijiro.

- Si... quiere atención... - Katsuki beso suavemente los labios de Eijiro y luego se levantó.

- No podemos, tienes tu pie mal. - Eijiro suspiro.

Las luces de un automóvil inundan la sala, los dos quedan espantados, si ven a Eijiro ahí los padres son capaces de meterlo a la cárcel, ya que tiene una orden de restricción.

- Sube arriba, a mi cuarto y métete bajo la cama - Kirishima como pudo subió las escaleras y entró al cuarto se Katsuki para luego esconderse debajo de la mesa.

Katsuki se apuró a esconder el botiquin.

Los padres se Bakugo entraron.

- Hijo, ¿Qué haces despierto? - Preguntó Mitsuki mientras dejaba su bolso en el sillón y se acercaba a Katsuki.

- Me quede haciendo una tarea hasta esta hora y también me dio algo de hambre por lo que salí a tomar algo de agua. - Contestó inocente Katsuki.

- Ve a dormir Katsu, mañana quiero hablar sobre tu viaje al extranjero para terminar la preparatoria. - Ordena su padre con una sonrisa.

El también sonríe, sube a su habitación y cierra la puerta con seguro.

Se agacha y ve a Kirishima ya medio dormido.

- Levántate, si te vas ahora son capaces de meterte a la policía. - Kirishima sale con ayuda de Katsuki.

- ¿Si crees? - Pregunta Kirishima metiéndose en la cama de Katsuki.

- Lo creó y lo afirmó. - Contesta Bakugo.

Katsuki apaga las luces y los duermen abrazados.

A la mañana siguiente, Eijiro se levanta primero, se baña un poco incómodo por los moretones que traía en todo el cuerpo y luego sale, mira a Bakugo y se acerca para darle un beso.

- Ya me voy. - Susurro en su oído, Katsuki lo mira y se levanta también para acompañarlo a la salida.

Los dos llegan a la entrada, Kirishima se sale pero no quiere irse, no sabe si podría si habrá otro momento para ver a Katsuki o este sería definitivamente el último día.

- Bueno... ¿puedes irte? Se ve que va llover temprano. - Susurro Katsuki.

- Si puedo irme, el metro no esta muy lejos. - Katsuki suelta una risa al escuchar eso.

- Tú nunca has viajado en metro, Eijiro. Nisiquiera sabes usarlo. - Kirishima sonríe.

- Hoy aprenderé. - Contestó Kirishima.

- Adiós. - Susurro Kirishima mientras se aleja cuando siente las gotas de lluvia en su cuerpo.

- Hasta luego. - Ve a Kirishima irse mientras lluvia cae.

El cierra la puerta con el corazón acelerado, su pecho le abriera y tiene ganas de abrir y correr detrás de él.

Su madre que observó todo, lo mira.

- ¿Por qué no vas? Llevale una sombrilla o se va a mojar. - Dice ella dándole una sombrilla.

- Y-yo... - Trata de hablar pero no puede.

- Ve o será la última oportunidad que tengas. - Katsuki abre la puerta y sale corriendo todo derecho.

Lo puede ver a lo lejos, Eijiro va cojeando e intenta cubrirse de la lluvia.

- ¡Eiji! ¡Espera! - Gritó Katsuki pero Kirishima no lo escucha.

Eijiro sigue caminando por la calle.

- ¡TE AMO EIJIRO! - Grita Katsuki, Eijiro se detiene.

Escucho eso y sonríe, se da la vuelta y justo en ese momento sucede.

Un automóvil atropella a Kirishima, Kirishima cae en el automóvil y Katsuki se queda estático mientras tira la sombrilla.

No sabe que hacer, entra en pánico, Eijiro esta sangrando.

La persona que la atropella mira a Katsuki y grita algo mientras llama a alguna ambulancia.

Katsuki solo no sabe que decir.

𝘼𝙥𝙪𝙚𝙨𝙩𝙖Donde viven las historias. Descúbrelo ahora