CAP 8

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Mis primeras semanas como aprendiz de Drust no son muy diferentes al primer día. Moisa me hacía leer muchos libros, y por las tardes me hacía preguntas mientras recabamos, o abonamos , las plantas de la azotea, o del ático. Solía decir que el conocimiento se absorbía más rápido de esa forma. Y cuánta razón tenía. En menos de tres semanas sabía que la mayoría de las plantas extrañas del jardín exterior eran curativas, y en cierto modo venenosas.

Ahora me parecía mucho más hermoso, ese lugar.

- Las hojas de la flor de crisantemos puede ser usada en infusiones o té, que ayudará a calmar cualquier ataque de nervios que la persona experimenta, actualmente se ha descubierto que una dosis mayor puede causar fuertes adormecimiento y en algunos casos llegar a funcionar como sedante natural. - Recito lo aprendido durante el día anterior, mientras Moisa me observa desde detrás de su escritorio. - Sus propiedades funcionan también en ungüentos, debido a una secreción que produce parecida a la leche, al ser arrancada del tallo.

Había querido corroborar esa información, así que el día anterior había arrancado una de las hojas de los brotes del ático y puesto en mi lengua el tallo cortado. El sabor había sido amargo, y a los pocos segundos mi lengua había comenzado a sentirse algo extraña.

- Muy bien ¿Y puede ser usada en cantidades?

- La dosis puede ser mayor mientras sea diluida. Pero si es consumida en cantidad, puede causar reacciones graves, incluso alérgicas y obstruir la respiración. - Moisa asiente sonriente.

- Bien, muy bien. Se nota que has estudiado mucho. - Asiento sintiéndome muy orgullosa, y muy cansada. - Creo que me dieron orden de no enviarte de regreso, muy tarde. - Dice llamando mi atención. -Será mejor que regreses ahora que aún hay sol. - Indica y mi vista viaja hacia afuera, el sol ya estaba ocultándose.

- Pero aún queda mucho trabajo, creo que no pasara nada si me voy un poco más tarde. - Digo, imaginando de donde provenía esa orden, y queriendo para nada obedecerla.

- No, debes irte, no quiero tener problemas con sus altezas, es mejor que vuelvas ahora, tenemos gente que puede encargarse de lo demás. - Dice levantándose y caminando hacia mi. Suspiro resignada. Nadie desobedeceria a una orden del emperador. Tomo mi libreta y algunos libros que me habían asignado estudiar, y salgo del lugar algo frustrada. sant

Amaba estar allí, el día pasaba demasiado rápido cuando hacías algo que te gustaba. Detengo mi andar al llegar al camino por donde el emperador me había llevado al Invernadero ¿Pasaría algo malo si entraba sin permiso? Aun no me había animado en preguntar sobre eso a Moisa.

El emperador había dicho que era exclusivo de la familia real, pero que al ser una Drust lo descubriría. Significaba que tenía acceso a él. Suspiro negando. Era mejor no tentar la suerte.

Casi cumplía el mes siendo aprendiz, y desde aquel día, ni Meleti, ni el rey se habían aparecido. Agradecia la distancia del rey, pero me dolía mucho no contar más con el senescal, solía ir y estar en su oficina cuando no había nada que hacer. Incluso había llegado a quedarme dormida en el sofá. Todo parecía tan lejano ahora.

Saludo al guardia de la entrada al llegar al palacio, solían turnar a los soldados, pero prácticamente eran los mismos tres de siempre. Este día estaba bastante fornido, la barba casi le llegaba al pecho, y aunque la máscara que usaban no dejaba ver la parte superior de su cara, lo reconoció por su voz.

- Buenas noches, señorita. Son muchos libros. - Dice señalando los cuatro libros en mis brazos.

- Y pesados. -Digo alzandolos un poco. - Buenas noches. - Me despido entrando al palacio.

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⏰ Última actualización: Jun 20, 2025 ⏰

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