La tormenta comenzó sin aviso.
Las nubes se cerraron con tal densidad sobre Seúl que, de un momento a otro, la tarde se volvió noche. Los cristales de la cafetería comenzaron a empañarse con el contraste del calor suave del interior y el frío húmedo de fuera. Jin estaba acomodando las sillas sobre las mesas, recogiendo tazas y cubiertos cuando escuchó el repiqueteo creciente de la lluvia, como si el cielo entero se hubiese partido en dos.
Y entonces, la campanilla sobre la puerta sonó.
Jin giró con el corazón encogiéndose un poco, no por miedo, sino por costumbre. La cafetería a esa hora solía estar vacía.
Pero era NamJoon.
Estaba empapado hasta la chaqueta, aunque la sonrisa tranquila seguía intacta bajo el marco de sus gafas algo salpicadas, su pelo rubio comenzaba a pegarse a su frente y sostenía su paraguas cerrado como si no le sirviera de mucho.
- ¿Estás cerrando? - Preguntó, sin avanzar aún. Su voz tenía ese tono bajo que siempre sonaba más amable de lo que él intentaba.
SeokJin tardó un segundo más de lo necesario en contestar, después asintió.
- Voy a cerrar dentro de un rato, pero tú puedes pasar y quedarte, está lloviendo muy fuerte fuera.
NamJoon sonrió con esa calma suya de siempre y entró, sacudiendo un poco el paraguas antes de dejarlo en el rincón y quitándose la chaqueta con lentitud.
El omega volvió a la barra, disimulando una sonrisa. No sabía muy bien por qué, pero que él apareciera justo ahora, cuando la cafetería estaba vacía, con ese cielo gris cargado de truenos de fondo, le hizo sentir una especie de alivio, como si la tormenta afuera no tuviera tanta importancia si él estaba dentro.
- ¿Quieres té?
-Claro - Respondió el profesor mientras se acomodaba en uno de los sofás del rincón.
El castaño eligió un té suave y calentó un poco la mantita de siempre en el pequeño radiador de detrás. Le gustaba tener esos detalles listos sin decir nada, cosas pequeñas que no parecían gran cosa, pero que hacían sentir cómodo a alguien.
Caminó con cuidado hacia el sofá, llevando las dos tazas. Le pasó una, y cuando los dedos del alfa rozaron los suyos, SeokJin contuvo el aire sin querer. No fue un roce largo, pero fue suficiente para que el corazón del omega se acelerara.
Se sentó a su lado, dejando algo de espacio entre ambos al principio, pero cuando NamJoon estiró la mano para tomar la manta y la compartió con él sin decir nada, sin pedir permiso, como si fuera lo más normal del mundo algo se relajó dentro del barista.
No hablaron mucho, afuera la tormenta hacía todo el ruido que ellos no necesitaban llenar con palabras. De vez en cuando, sus brazos se rozaban, se sentía el calor de la manta, el té, el aroma de lluvia en la ropa del profesor.
Todo se sentía cercano.
- Estás más tranquilo últimamente - Susurró el rubio.
SeokJin bajó la mirada, con una sonrisa apenas ahí, medio escondida detrás de la taza.
- ¿Sí?
-Sí. - Y entonces, NamJoon alzó la mano y con la yema de los dedos le apartó un mechón de la frente.
Fue un gesto tan simple, pero tan tierno, que Jin se quedó quieto. La piel se le erizó, no por frío, sino por el calor que le subió a las mejillas.
NamJoon dejó la taza sobre la mesita con cuidado y volvió a girarse hacia él y lo miró durante unos segundos, lo suficiente como para que el omega lo notara y levantara la vista, curioso.
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Sugar Daddy - YT
RomanceEl amor es divertido, como fuegos artificiales en medio de la oscura noche, estallando en colores y haciendo brillar el cielo entero. El amor es tranquilo, como el susurro del mar después de una tormenta, suave y sereno, envolviendo el alma en paz...
