Capítulo 39

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TaeHyung se encontraba debajo de la mesa, con sus manos temblando ligeramente por los nervios de estar haciendo eso por primera vez en la oficina del alfa. No podía creer que finalmente se hubiera atrevido a hacer eso y la mezcla de nervios y excitación le hacía sonrojarse.

YoonGi cerró los ojos un segundo, apoyando la cabeza hacia atrás, disfrutando del momento y del toque. Una mano se posó sobre la cabeza de TaeHyung, moviéndola suavemente mientras un gruñido bajo escapaba de sus labios.

—Así… Sí, tranquilo… —Murmuró con la voz cargada de placer.

De repente, un golpe en la puerta hizo que YoonGi frunciera el ceño. 

—Señor Min… El señor Park, quiere hablar con usted. —Dijo la secretaria, asomando la cabeza.

YoonGi gruñó molesto, sin mover la mano de la cabeza de Tae.

—Déjalo esperando en la recepción.

—No quiere esperar… —Insistió ella.

YoonGi bufó, irritado, cerrando los ojos un momento antes de ceder.

—Está bien, puede pasar en cinco minutos.

Cuando la secretaria se retiró, el CEO volvió su atención a TaeHyung, quien ya se estaba limpiando la boca con el dorso de la mano.

—¿Ahora qué quiere ese viejo mugroso? —Se quejó el peliazulado saliendo de debajo de la mesa, enderezándose  y comenzando a recogerse un poco el pelo, que a esas alturas ya había crecido y le rozaba a penas los hombros.

El alfa suspiró algo irritado, pero aún así no pudo evitar mirar al omega con intensidad y con sus ojos brillando de posesividad.

—Ve a la sala de al lado y espérame, estaré allí en cuanto acabe de hablar con mi socio.

TaeHyung asintió, desapareciendo después por la puerta y al estar ya solo, el CEO se ajustó la corbata para verse presentable dentro de lo que cabía.

El sonido del picaporte girando anunció la entrada de Park. El hombre atravesó la puerta con paso seguro, traje impecable y esa mirada altiva que siempre llevaba como si todo el mundo le debiera algo.

—Min. —Saludó sin mucho entusiasmo, tomando asiento sin que se lo ofrecieran.

El alfa lo observó con los labios apretados, la mandíbula marcada por la molestia.

—Dígame, señor Park ¿Qué es tan urgente? —Preguntó, apoyando los codos sobre el escritorio.

—He revisado algunos balances y no me gusta lo que veo. —Soltó de golpe, sacando unos papeles de su portafolio y extendiéndolos sobre la mesa. —Los números del trimestre pasado no están tan altos como deberían. Además, los gastos de representación de su gente de marketing se han disparado. Eso refleja mala gestión.

YoonGi levantó una ceja, para nada sorprendido.

—Los números están dentro de lo proyectado y esos “gastos de representación” son inversiones para asegurar contratos. —Respondió con calma, aunque en su interior hervía la rabia. Más que nada porque, mientras aquel viejo parloteaba, él solo podía pensar en TaeHyung sentado en la sala de al lado.

Sugar Daddy - YTHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora