Cap 41

255 27 38
                                        

Anteriormente:

12 de septiembre de 2560
Zona exterior de la Galaxia: Gran Nube de Magallanes

El puente de la UNSC Spirit of Fire se hallaba iluminado con el fulgor azulado de las consolas y proyectores holográficos. Más allá de los ventanales, una marejada de estrellas y nebulosas se extendía en la absoluta negrura del vacío, apenas interrumpida por el parpadeo distante de sondas y drones en despliegue. La nave, un coloso forjado en épocas pasadas, emergía de su salto por Slipspace, vibrando aún con la resonancia de fuerzas extrañas a la comprensión humana.

En su asiento de mando, el comandante Cutter se incorporó, sus manos asentándose firmes sobre los apoyabrazos mientras barría el puente con la mirada. Reconoció, casi por instinto, los ecos tensos en los sensores y el bullicio del equipo de puente listando protocolos de contacto y defensivos. Los miembros de la tripulación, experimentados y jóvenes por igual, se movían entre los puestos tácticos, sus voces entrecortadas por la expectación y la responsabilidad.

Sus órdenes fueron inmediatas y su voz, clara, cargada de urgencia y temple acumulado por años de servicio:

—Serina, Isabel... estado —ordenó Cutter.

En respuesta, los proyectores de la IA destellaron. Serina, la voz serena del viejo sistema de la nave, respondió con eficacia:

—Señor, salida de Slipspace normal y bien, estamos a 100 años luz del borde de la Galaxia. Comenzando lanzamientos de sondas de exploración y preparando la boya COM para iniciar comunicaciones en tiempo real con alto mando.

La holografía de datos tácticos giraba en el aire, mostrando vectores de probable amenaza, señales de interés y la propia disposición de la nave en su nueva ubicación.

Isabel, la brillante IA roja de apoyo táctico, interrumpió rápidamente:

—Capitán, estoy detectando la boya de emergencia de la UNSC Infinity, pero hay algo raro en ella.

El comandante frunció el ceño, girando hacia ella:

—¿Qué hay de raro, Isabel? Explica.

Isabel procesó la consulta en una milésima de segundo:

—Para empezar, no está transmitiendo la señal de socorro pregrabada. Solo emite sus coordenadas generales.

El silencio en el puente pesó un instante, roto apenas por el leve zumbido de los sistemas de soporte. Entonces la voz de la doctora Anders se oyó desde la entrada, mientras cruzaba el umbral con paso decidido. Su Omniherramienta ya estaba activa, los dedos danzando en la interfaz semitransparente.

—Creo poder explicar eso —dijo sin preámbulo.

Cutter asintió, invitándola a ilustrarlos:

—Ilústrenos, doctora.

Anders expuso sus hipótesis con la claridad de quien ha enfrentado lo improbable una y otra vez:

—Eso puede deberse a que Roland, la IA dedicada de la Infinity, suponiendo que el UNSC acaso rastrearía el salto del anillo hasta la Gran Nube de Magallanes, omitió el mensaje estándar. Así, la boya sirve simplemente como marcador de ubicación, aunque esta sea intencionalmente vaga. De esa forma, solo necesitamos reducir nuestra zona de búsqueda a un sector, en vez de todo el cuadrante.

Isabel, poniéndose al día con los datos en tiempo real, añadió rápidamente:

—Eso limitaría el riesgo de que terceros rastreen la ubicación exacta de la Infinity, señor.

Halo OCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora