Cap 43

322 18 10
                                        

Anteriormente:

Por un instante pareció que lo lograrían. El transporte elevó unos metros, escudos crepitando mientras aceleraba hacia la alta atmósfera del anillo Zeta Halo. Los sensores del Gundam detectaron la ignición y, sin perder tiempo, Mordecai marcó el objetivo prioritario:
—Raknar, bloquea trayectoria y concentra fuego sobre los motores principales. Que nadie escape.

La reacción fue inmediata. El Gundam plantó una rodilla entre los escombros para estabilizar la mira, y el cañón antimateria descargó una llamarada azul pálido que atravesó el vacío entre la máquina y la nave fugitiva. El primer tiro fragmentó el estabilizador trasero; el segundo hizo blanco directo en los motores de babor. El transporte parpadeó, quedó suspendido —presa fácil— y después explotó en una cascada de fragmentos ardientes, pero la cabina de mando se separó y cayó a tierra, estrellándose a escasos metros del perímetro Spartan.

Antes de que el polvo se disipara, los Spartans estaban sobre la cápsula. El segundo líder de los Hijos del Sol Negro, aturdido y herido, apenas pudo oponer resistencia mientras era asegurado y puesto bajo custodia.

Silas transmitió la confirmación:
—Blanco prioritario capturado. Mordecai, excelente disparo. El anillo deja de ser refugio para terroristas.

Desde su cabina, Mordecai guardó silencio unos segundos, observando cómo los restos de la nave caían en llamas sobre la superficie ancestral del anillo. Luego, sólo susurró por el canal abierto:
—Nadie huye de la justicia del UNSC en Zeta Halo.

El asedio había terminado, pero resonaba una verdad implacable: el UNSC no olvidaba ni perdonaba. Zeta Halo, testigo del breve pero brutal enfrentamiento, volvía al silencio, aunque en los sensores orbitales ya se advertía que la guerra —como las llamas bajo las ruinas— no había terminado aún.

Presente:

Zeta Halo, Auditorio Silencioso

Las sombras se alargaban sobre los mosaicos antiguos del Auditorio Silencioso. Los líderes de los Hijos del Sol Negro discutían ásperamente bajo la luz azulada de la estructura forerunner, desgastados por la derrota y la captura de su segundo al mando.

—¡Maldita sea! No importa que hayamos perdido esa base, lo importante es que hemos logrado capturar a una verdadera Reclamadora.

Raknar resopló, cruzando los brazos, la mirada fría tras la visera enmascarada.

—¿No ves que ahora el UNSC sabe lo que planeamos? Con la captura de nuestro segundo al mando, podrán lanzarnos un ataque directo. No deberíamos habernos quedado tanto tiempo.

—Nada de eso importa. Una vez que tu pueblo esté libre, deberás cumplir tu promesa: ayudarme a destruir al UNSC, la Tierra y todos sus aliados. Así, por fin, los Hijos del Sol Negro podrán forjar su destino sin interferencias.

Una figura encapuchada, voz grave y llena de rencor, intervino.

—Promesas, promesas... Hace ciclos que esperamos, y cada vez caemos más cerca del abismo por tus alianzas con humanos. ¿Realmente crees que esa reclamadora cooperará?

El líder golpeó la mesa, impaciente.

—No necesito que coopere, sólo que no interfiera. La Reclamadora —Lira Álvarez— está siendo ablandada para que no pueda oponerse al Despertar. No queremos riesgos cuando llegue el momento.

—¿Y si el procedimiento la daña? —preguntó la figura encapuchada—. Sin la llave no podremos acceder al Núcleo. Sin ella, todo esto será en vano.

—Confía en Iskra. Nadie es mejor que ella para romper voluntades. Lo que importa es tiempo... y forzar a la Reclamadora a abrir el Auditorio será nuestra mayor victoria.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Aug 15, 2025 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

Halo OCDonde viven las historias. Descúbrelo ahora