Solo los amantes sobreviven.- Rayden ft. Fredi Leis.
Hacía, por lo menos, tres meses que habían empezado con aquel juego de provocarse en cualquier lugar. Ninguna buscaba nada más. No, por lo menos, aparentemente. Sus encuentros solían ser rápidos, concisos. Cuando coincidían en cualquier evento, pasaban la noche juntas y, al terminar lo que habían empezado rodeadas de gente, cada una seguía con su vida.
Pero empezaba a picarles la curiosidad de conocerse más allá del colchón, aunque ninguna dijese nada al respecto. Porque tenían una rutina muy ajetreada como para pararse a forjar un vínculo que incluyese algo que no fuera solo sexo.
Se habían conocido hacía medio año en un evento de la discográfica. Se llevaron bien desde el principio, pero lo justo y necesario como para poder pasar la noche algo más entretenidas, sin tener que fingir que les agradaba estar allí compartiendo espacio con gente que ni conocían. Ambas eran nuevas en aquel mundillo, quizás por eso consiguieron conectar rápidamente.
Tres meses tardaron en dar rienda suelta a la lujuria que estuvo presente desde la primera noche. Porque ninguna quería implicarse con la otra realmente.
Violeta, sin embargo, terminó hablando claro con la inglesa, porque no podía aguantar más las ganas que tenía de hacerla suya aunque fuese por una noche. Porque le bailaba a escasos centímetros y sus respiraciones entremezclándose apagaron cualquier tipo de raciocinio. Y Chiara, viendo que buscaban lo mismo, aceptó a pasar la noche con ella.
Pero ambas se engancharon a sentir a la otra temblando bajo su cuerpo. A recorrer sus pieles desnudas y a escuchar sus propios nombres, ahogados, escapar de los labios de la otra.
Así que terminaron con el acuerdo de tener sexo sin compromiso cuando surgiera la oportunidad. No la buscaban. No pretendían quedar fuera de sus vidas laborales. Tan solo... Cuando coincidían por algún tema de trabajo.
Claro que, trabajar en la misma discográfica, y casi en los mismos horarios, facilitaba mucho las cosas.
-Tengo una reunión en diez minutos, Chiara.- Se quejó cuando sintió un tirón en su brazo que la terminaba por encerrar en el baño. No puso ningún tipo de resistencia, sin embargo, cuando la inglesa la besó con ganas.
-Me sobran minutos, Hódar.- Le susurró al oído con una sonrisa ladeada que terminó por hacer ceder a la aludida.
-Mucho estás hablando entonces.- Fue su respuesta antes de lanzarse ella esta vez a besar a la contraria. ¿Para qué hacerse de rogar si lo estaba deseando incluso más que la pelinegra?
Tiempo después, tras arreglarse la ropa y retocarse el pintalabios, ambas salían como si no hubiera pasado nada ahí dentro. Como si Chiara no hubiera tenido que taparle la boca para acallar sus gemidos. Como si Violeta no le hubiera devorado como hacía tiempo estaba deseando.
-Llego tarde.- Se quejó al ver que pasaban de y cinco.
-Tienes suerte de que la reunión la haya programado mi equipo.- Le guiñó el ojo, adelantándose un par de pasos para evitar que las viesen juntas. Habían conseguido mantener todo aquello en secreto durante tres meses, y no era algo que quisieran que cambiara. Querían evitar rumores de cualquier tipo, incluso dentro de la propia discográfica.
Violeta la miró con una ceja alzada, sin entender muy bien aquel dato. No entendía muy bien qué tenía que ver ella con el equipo de la pelinegra. Sus estilos eran muy distintos, no tenía sentido, desde su punto de vista, juntarlas en el estudio.
-Hola, perdonad el retraso.- Saludó algo tímida al ver a los cinco presentes mirándola cuando abrió la puerta. Chiara ya se encontraba dentro.
-Tranquila, si yo acabo de llegar hace nada también.- Se levantó para acercarse a ella y darle dos besos, aprovechando para colocar su mano en la cintura de la pelirroja, que se tensó ligeramente por el acercamiento repentino.
