Segona Conjugació.- La Fúmiga ft. Suu.
Salió del aeropuerto con la maleta en su mano izquierda y su móvil en la derecha. Había ido a pasar unos días a Londres, pues sus dos mejores amigas estaban en aquella ciudad estudiando durante un año.
Las buscó entre la gente y soltó un ligero bufido cuando no las vio ahí. Desde que Dena y Ruslana estaban juntas, no dejaban de llegar tarde a todas partes, pues si de normal por separado ya eran impuntuales, el hecho de juntarse las había hecho aún peor en ese tema.
-Y encima se me apaga el móvil.- Musitó para sí misma, soltando un pequeño bufido.- Hello, sorry, could I ask you a favor?- Le preguntó a una chica de pelo negro que miraba muy atenta hacia las pantallas de llegada.
-Of course.- Respondió en cuanto fue consciente de que le hablaban a ella.- Wait, ¿hablas español?- Soltó una pequeña risa, pues se había dado cuenta de que, aunque la pronunciación era casi perfecta, no llegaba a serlo realmente.
-¿Tan mal acento tengo?- Violeta, lejos de ofenderse, se rió. La otra chica, algo avergonzada por si le había sentado mal el comentario, empezó a negar con la cabeza repetidas veces.
-No, no, no, lo hablas muy bien, de verdad.- Quiso aclarar.
-No me he ofendido, tranquila.- Se rió al ver los nervios de la chica.- Bueno, la cosa, que así no te molesta más.- Hizo una pequeña pausa que la otra chica aprovechó para hacer un gesto y quitarle importancia a sus palabras.- ¿Me podrías dejar tu móvil para hacer una llamada? Es que se me ha apagado y se supone que vienen a recogerme, pero no veo a mis amigas por ninguna parte.
-Claro, sí, sin problema.- Sacó su móvil y se lo extendió, volviendo su mirada a aquellas pantallas que anunciaban las horas de llegada de los vuelos.
-Si no me lo desbloqueas...- Se tuvo que morder el labio por no reírse.
-Claro, sí.- Musitó avergonzada de nuevo, cogiendo su móvil y poniendo la contraseña.
Terminó llamando a Ruslana, pero esta no cogió la llamada. Violeta supuso que tendría el móvil en silencio como de normal, así que llamó a la rubia.
-Joder, Vio.- Se escuchó al otro lado de la línea la voz de Dena algo agitada. Violeta rodó los ojos al imaginarse en qué situación las había pillado.
-¿En serio?
-Perdón, perdón.- Musitó.- Rus, para.- Soltó una risilla al notar cómo la pelirroja no frenaba sus movimientos.
-Dios, os cuelgo. Pasadme la dirección a este número y ya veré cómo voy.- Y, antes de que pudieran reclamar nada, colgó.
-¿Todo bien?- Preguntó la inglesa al haber escuchado esa parte de la conversación.
-Bueno, al parecer mis amigas, que llevan seis meses sin verme, prefieren echar un polvo antes que venir a por mí.- Rodó los ojos. La otra soltó una carcajada, que cesó en cuanto Violeta alzó una ceja.- Te van a mandar la dirección por mensaje, ¿vale?- Sonrió inocente a la vez que le devolvía el móvil. La inglesa asintió, sonriéndole a la otra tranquila.- Perdón por molestarte.
-No es nada...- Frunció el ceño y ladeó ligeramente la cabeza.- ¿Tu nombre?
-Violeta.- Sonrió.- ¿Tú te llamas...?
-Chiara, encantada.- Se acercó a darle dos besos, simplemente por la necesidad repentina de sentir su piel.
-Igualmente.- Asintió Violeta, quedándose en silencio. No les resultó del todo incómodo, pero se acababan de conocer y sentían que debían rellenarlo con palabras.
