Abrázame

2.3K 117 9
                                        

Abrázame.- Iván Ferreiro

(Segunda parte de "No m'estima +")


Llevaba, al menos, una semana en la que casi no había conseguido dormir. No dejaba de darle vueltas a la cabeza y Violeta estaba empezando a desesperarse por el cambio de actitud que veía en su... En Chiara. Porque aún no habían definido qué eran.

Esa noche, a las tantas de la madrugada cuando volvió de tomarse algo con unos amigos de la universidad, la encontró en el sofá rodeada de papeles arrugados y la guitarra sonando algo fuerte para las horas que eran.

-Kiki, es súper tarde.- Se acercó a ella con lentitud, algo nerviosa por no saber muy bien cómo iba a recibirla.

-Hola, Vio.- Sonrió de lado, dejando la guitarra a un lado y levantándose para abrazar a la chica con delicadeza.- ¿Cómo ha ido?

-Muy bien.- Se relajó entre sus brazos al ver que Chiara estaba igual de receptiva que de normal.- Nos hemos liado más de lo que esperábamos, pero bien.- Buscó sus labios con una sonrisa, que se desvaneció al sentir que Chiara se tensaba ligeramente.- ¿Está todo bien, amor?- Musitó, algo cansada ya de la sensación que empezaba a instalarse en su pecho sin descanso.

-Sí.- Asintió al segundo, intentando volver a la normalidad de nuevo. Pero Violeta la conocía demasiado bien como para saber que algo pasaba.

-¿Dormimos juntas hoy? Llevas tres días abandonándome por una guitarra.- Hizo un puchero, intentando dejar a un lado su preocupación y decidiendo fingir que se creía que todo estaba bien.

-No te he abandonado por una guitarra, Vivi.- Se tuvo que reír mientras rodeaba sus hombros para ir hacia la habitación de la pelirroja.- Es que tengo mucha inspiración últimamente y no quiero despertarte a las cuatro de la mañana.

-Echo de menos dormir contigo.- Se quejó mientras empezaba a quitarse la ropa para ponerse el pijama.

-Te prometo que no me muevo de la cama hasta mañana por la mañana.- Cedió. Porque ella también echaba de menos poder rodear su cuerpo y pegarse a ella todo lo posible en las noches de invierno.

Una vez ambas se tumbaron en la cama, Violeta se colocó prácticamente encima de la inglesa, que la rodeó por la cintura hasta sentir cómo cada miedo se esfumaba de su cuerpo. Sabía de sobra que Violeta la notaba rara, porque era verdad y la chica que tenía sobre ella la conocía mejor que nadie. Pero sentía que no tenía motivos para tener tantas dudas en la cabeza. Sentía que no tenía derecho a contárselo a su amiga porque no habían definido nada, y tener esa conversación le daba miedo. Por el momento, prefería quedarse con lo que tenían a enfrentarse a la realidad de perderla.

-Buenas noche, amor.- Escuchó el susurro de la andaluza.

-Buenas noches, Vivi.- Suspiró mientras la apretaba contra su cuerpo, dispuesta a dormirse lo antes posible sin darle vueltas a nada de lo que pasaba por su mente. Tener a la otra cerca siempre ayudaba a que su cabeza se apagase.

Al día siguiente, cuando se despertó, lo hizo sola. Frunció el ceño, molesta por el detalle pero sin poder evitar la sonrisa que se creó en sus labios al escuchar música proveniente de la cocina.

Se puso unos pantalones de chándal largos por culpa del frío y, después de colocarse también unos calcetines, se acercó a paso lento hacia la cocina, donde se encontraba Violeta cantando despreocupada mientras preparaba el desayuno para ambas.

Se quedó apoyada en el marco de la puerta, con la sonrisa aún intacta y sin querer interrumpir aquella escena. Justo antes de que se diera la vuelta, con dos tazas en la mano preparadas para ser llevadas a la mesa, Chiara la rodeó por la cintura mientras dejaba algún que otro beso en su cuello.

ONE SHOTS- KIVIHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora