C16

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Narrador omnisciente

Los dias pasaron convirtiéndose en semanas. Todo continuaba igual.

El sol salía, la nieve brillaba con resplandor derritiéndose apenas la superficie, dejando debajo de esta el colchón blanco, frío.
Atardecía donde el cielo se pintaba de diferentes tonos. Anaranjado, amarillo, celeste, violeta y incluso un disimulado  rosa.

La noche llegaba, donde la luna remplazaba al sol y todo el calor desaparecía. Era remplazado por el frío, el viento, la nieve y la oscuridad.

Momento en que los lobos aullaban y salían a cazar. Como lo estaba haciendo la bratva.

Ilenko era como la luna. Y sabía bien quién era su sol.

Solo que ahora el sol no salía al amanecer como era de esperarse. Vivía en una constante oscuridad.

El sol se encontraba apagado. En una camilla de hospital. Sin poder alumbrar a nadie.

El médico siempre tenía la misma respuesta por más que intentara de todo.

- coma inducido era la mejor opción. No saben qué esperar cuando despierte. Su cuerpo se encuentra en estado crítico. Posible daño psicológico irreparable.

La ira lo consumía en lo que la imagen de su hijo se desaparecía.
Tomaría venganza, porque si algo lo mantenía vivo a Ilenko Romanov es que el que se las hace las paga.

Loki se mantuvo siempre al lado de Alexandra cuidando a Brionj como si fuera su propio hijo.

No era necesario que se tomara esas molestias. Porque ahora su padre estaba presente y no lo dejaría ir.

Por más que no estuviera cuerdo mostró una lealtad y confianza inquebrantable. En un mundo donde las traiciones abundan el se mantuvo intachable.

Al fin y al cabo él resultó ser el más cuerdo y sensato.

Ilenko permitió que se mantuviera al lado de su hijo ya que el mismo le tenía aprecio.

La presentación de Brionj ante la bratva había pasado hace unos días donde para todos era algo nuevo.

El boss demostró su regreso en el ring. Donde se subió atravesando las cuerdas ya acabó con sus enemigos dejando en claro el mensaje.

- yo sigo siendo el boss, el pakham.
La bratva es mía.

Los revolucionarios quedaron aplacados y los viboroteos por el regreso del amo no se hicieron esperar.

- Brionj - llamó el rubio a su sangre. Este sube al cuadrado acabando con la vida del oponente. Demostrando que no le teme a su contrincante. Que la sangre no le asquea y que puede ser tan sanguinario como su padre.

El corazón latente yacía sobre su pequeña mano cuando lo levantó mostrándoselos a todos.

- mi leoncillo. - declaró - mi hijo junto con Alexandra Trusova. Mi mujer.

La declaración fue como un balde con agua para muchos de los presentes. Los cual la noticia sorprendió más viniendo de alguien como lo era el Romanov.

Boris fue el primero en romper el silencio.
- tatúame su nombre en mi pecho - gritó el ruso rompiendo su camisa.

Las noches las pasaba junto al pequeño rubio el cual ahora dormía en su habitación junto al león albino el cual parecía ser un guardián de sus sueños.

El ruso dejó el vaso de whisky sobre la mesa ratonera viendo como el fuego se consumía.

La leña se carbonizaba frente a sus ojos quebrandose en pequeños pedazos para convertirse en brasas.

Alexandra ( Ilenko - t/n)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora