Capítulo 13 "Suerte suya"

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Lo vio entrar y el mundo pareció tambalearse.

Terror.

Por lo que significaba verlo. De pie. Mirándola.

Después de todo. Después de ella.

Después de haber dejado que lo poco que tenían... se convirtiera en nada.

De haberlo rechazado.

Justo cuando . . .

Y ahora, después de tanto, lo tenía ahí.

Frente a ella.

Después de los años en los que sólo había podido oírlo, inmóvil en una cama, atrapada en su cuerpo como un cascarón. Después de haberlo sentido cerca, hablándole con distintos tipos de humor. Sabiendo algo de su vida, escuchándolo bromear, leerle, su silencio. Después de todas las veces que él había venido, una y otra vez, sin exigir nada. Sin reclamar nada. Sólo siendo él.

Habría entendido si él la hubiera odiado. Si la hubiera gritado. Si le hubiera recriminado sus acciones.

Pero nunca escuchó nada de eso.

Y temía escucharlo.

O peor aún. Que aún después de todo, él siga sin decírselo. Cómo si no lo mereciera.

Jon dio un paso hacia ella.

Ella se levantó un poco asustada. Él se detuvo.

La miró con los ojos encendidos.

No de ira. No de reproche.

Sino de algo peor.

De alivio.

De ese brillo que había visto muchas veces en él cuando eran más chicos.

Y eso fue demasiado.

Ella retrocedió como si lo hubiera empujado un fantasma. Tropezó con la sábana arrastrada del borde de la cama. Su cuerpo, aún torpe, se desequilibró pero quedó casi al borde la cama sujetándose de la cama y de la pequeña mesa cómo una tonta desorientada.
Quería recomponer su postura. No estaba en el suelo pero tampoco le faltaba mucho para caer si no se reincorporaba. Las piernas no le respondían del todo.

Los escuchó moverse. Lo escuchó preocupado.

Tenía un terror de que él se acercara.

Verlo tan deseoso de acercarse. Cómo si ella no hubiera arruinado las cosas entre ambos. Entre todos. Todo.

- No. -negó con la cabeza. En voz baja. Intentando moverse a pesar de sus extremidades que no le hacían caso. Sus brazos los únicos dispuestos a ayudarla y tanteando con sus pies para ponerse de pie. Fue un patético intento si le sumaba a que Jon estaba inquieto observándola. Podía escuchar su respiración tan pesada como inquieto. Dudoso.

Jon se veía afectado. Dudando en acercarse o no. O peleando por hacerle caso o no.

Se sintió peor de ser observada. La lástima que debía él sentir por ella.

Llevaba una especie de pijama de seda blanca. Blanco. Un color que detestó enseguida. Ya había estado rodeado de ese color suficiente tiempo.

- Estás sangrando. -pronunció tratando de llamar su atención. Gentil. Pero denotaba su preocupación por ella.

No quería eso.

No quería oírlo preocupado por ella.

Miró su brazo que había hecho bastante fuerza con levantar su propio peso, donde se había quitado bruscamente el suero y ahora sangraba lo suficiente para teñir su mano y su ropa. La sangre. . .le nubló la vista. Ese color. Aquel pozo. Toda esa sangre. Esa sangre en. . .todas partes. Se cubrió con la mano libre la boca al sentir el dolor en el estómago de las náuseas.

Redención (DC)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora