Katherine se revolvió un poco en la cama y abrió los ojos lentamente, mirando acusadora a la ventana por donde había entrado el rayo de sol que había interrumpido su sueño.
Bostezó profundamente. No recordaba haber subido a su habitación por su propio pie, así que alguien la habría llevado hasta allí, para después envolverla con cariño con las mantas. Entonces recordó haber visto vagamente, en algún momento de lucidez entre sus sueños, como Elric la cogía desde donde se había quedado dormida y la sujetaba contra su pecho, para después cargar con ella hasta su cama. Una vez allí la había arropado y había depositado un suave beso en su frente, murmurando un "Dulces sueños, milady". Todo eso había ocurrido, pero ella apenas era consciente, ya que había vuelto a caer dormida a mitad del camino.
De todas formas ahora no tenía tiempo para pensar lo que podía haber ocurrido, estaba demasiado feliz pensando en lo que sí que había pasado la noche anterior. Elric seguía con ellos, y se quedaría durante un buen tiempo.
Ella no pudo evitar sonrojarse al evocar aquellas palabras que le había dicho como respuesta. Abrazó a la almohada un poco nerviosa, sin saber bien que era lo que sentía en ese momento.
Miró con pereza hacia la ventana, y se alarmó al descubrir que sería, más o menos, las doce.
Se levantó corriendo, se arregló rápidamente y bajó los escalones de dos en dos, sin dejar de preguntarse porqué no la habían despertado antes.
Pasó fugazmente por la cocina y cogió un dulce de chocolate que encontró en la despensa, lo primero es lo primero, y ella tenía hambre.
Después fue hacia la biblioteca, mordisqueando su desayuno, donde se encontró con los dos jóvenes sentados alrededor de un mapa, señalando lugares y senderos con diferentes colores mientras discutían las opciones.
Los dos levantaron la cabeza al verla llegar y la saludaron con una sonrisa.
Zack aprovechó el momento para extender la mano para intentar conseguir algo del desayuno de la chica, ésta retrocedió viendo sus intenciones y le sacó la lengua.
— ¿Qué estáis haciendo? —preguntó al sentarse al lado de Elric. Seguía sin apartar la mirada del otro, y éste, a su vez, tenía sus ojos puestos en la comida de la chica.
— Preparando una aventura —respondió animado, aunque enseguida su ánimo se desinfló al apartar la vista del ya acabado dulce, aunque seguía con cierra ilusión en la mirada.
— No lo digas con esa sonrisa estúpida —le dijo Elric.— Es un asunto serio.
Zack murmuró un "Lo que tú digas..." con cierto sarcasmo, ganándose un codazo por parte del mestizo. Él sonrió y se alejó un poco como previsión.
— Ahora que habéis decidido quedaros a mi lado, pese a todo lo que estaba en mi contra —dijo Elric como si aún no estuviera de acuerdo con su decisión. — Tenemos que ir todos a acabar con la amenaza común antes de que ella acabe con nosotros. ¿Estás de acuerdo?
Ella asintió, era la idea más sensata. Así estarían más preparados que si los atacaban por sorpresa al quedarse arrinconados allí. En ese estado una emboscada podría rodearlos sin apenas dificultad, y no podrían aguantar durante mucho tiempo.
— Bien —continuó al conocer su respuesta.— La fortaleza de Sirius está al norte, cerca de las montañas de Riglos. Nosotros estamos al este, a las afueras de Bralles. El recorrido más seguro es seguir el camino paralelo al río Rojo hasta la cuidad de Ertil, es un sendero bastante transitado, así estaremos más protegidos. Si lo seguimos hasta allí habremos hecho la mitad del camino.
— ¿De cuántos días estamos hablando? —preguntó ella.
— Cuatro días a caballo, una semana a pie —dijo tras mirar pensativo el mapa.
— En Bralles podríamos conseguir caballos a buen precio.
— No olvidéis la comida y el agua —añadió Zack.— Sin víveres no aguantaremos mucho. ¿A dónde iríamos después?
ESTÁS LEYENDO
Las sombras de Alicia
RandomAl principio las sombras eran sólo eso, sombras. Burdas imitaciones de algo que nunca podrían ser. Destinadas a ser pisadas, intangibles, olvidadas... Ahora tienen lo que querían, los cuerpos que siempre les habían quedado vedados. Cuerpos oscuros p...
