THIRTY ONE

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Propiedad Exclusiva

Resumen: Una extraña combinación, Negan Smith x Five Hargreeves, todos adultos.

Autor: Anónimo, parte 1

El aire en el búnker era espeso, cargado con el olor a humo de cigarrillos baratos, sudor rancio y el tenue aroma del whisky de contrabando que circulaba en tazas sucias. La luz fluorescente parpadeaba de vez en cuando, proyectando sombras nerviosas sobre las paredes de concreto sin terminar. En el centro de la sala, Negan ocupaba su trono improvisado —una silla de oficina alta y gastada— con la arrogancia de un rey que observa su dominio. Lucille, su amada bate de béisbol envuelta en alambre de púas, descansaba contra su muslo como una extensión más de su cuerpo.

Los Salvadores, una docena de hombres duros con miradas cansadas y ropas manchadas de tierra y cosas peores, estaban reunidos alrededor de una mesa grande de madera mal tratada. Dwight, con su rostro marcado por la quemadura, daba un informe monótono sobre las raciones de comida, su voz un zumbido constante en la atmósfera cargada. Simon, a su lado, se mecía sobre sus talones, aburrido.

Y entonces, la puerta chirrió.

Todos los ojos, excepto los de Negan, se volvieron hacia la entrada. Five Hargreeves estaba allí, apoyado contra el marco de la puerta, con su traje arrugado pero impecable, una mancha de sangre seca en la mejilla y una expresión de aburrimiento absoluto y desdén en sus ojos de un azul glacial. Olía a ozono y a violencia reciente.

"Llegas tarde, chico," dijo Negan sin mirarlo, jugueteando con el pomo de Lucille. Su voz era un bajo reverberante que cortó el informe de Dwight.

Five no respondió. En cambio, cruzó la sala con una calma deliberada que era más intimidante que cualquier marcha apresurada. Las botas resonaron contra el piso de concreto. Los hombres apartaron la mirada, fingiendo volver a sus asuntos, pero la tensión se elevó palpablemente. Todos sentían la electricidad estática que parecía seguir a Five, la promesa de caos inminente.

Sin ceremonias, Five se detuvo frente al trono de Negan. Lo miró por un largo momento, desafiante, calculador. Negan finalmente alzó la vista, una ceja arqueada, una sonrisa burlona jugueteando en sus labios.

"¿Problemas?" preguntó Negan, su tono era de diversión condescendiente.

En respuesta, Five simplemente se subió a su regazo.

Fue un movimiento fluido, casi felino. Se acomodó, cruzando las piernas a la altura de los tobillos, y se recostó contra el pecho de Negan como si fuera el lugar más natural del mundo para estar. Su cabeza encontró el hueco entre el cuello y el hombro de Negan, y frotó su mejilla contra la áspera tela de la chaqueta, inhalando profundamente. Un suspiro casi imperceptible escapó de sus labios, un sonido de… ¿alivio? ¿Posesión?

El silencio fue absoluto. Dwight se había detenido a mitad de una palabra. Simon se quedó boquiabierto. Un vaso de metal cayó al suelo con un estruendo que resonó en la habitación.

Negan no se inmutó. No apartó a Five. En cambio, después de un momento de sorpresa silenciosa, un brazo grande y pesado se enrolló alrededor de la cintura del chico, anclándolo en su lugar. La otra mano, la que no estaba en Lucille, se elevó y sus dedos se enterraron en la espesa cabellera castaña de Five, no con suavidad, sino con una firmeza que hablaba de propiedad. Tiró, justo lo suficiente para inclinar la cabeza de Five hacia atrás y exponer la línea de su garganta.

"Parece que alguien anhela atención," murmuró Negan, su voz ahora un ronroneo bajo que solo Five podía escuchar claramente. Su aliento caliente acarició la oreja del chico.

𝗢𝗡𝗘 𝗦𝗛𝗢𝗧 | 𝐅𝐈𝐕𝐄 𝐗 𝐎𝐂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora