Alana
Llevo días sin pegar ojo.
Las palabras de mi abuelo me retumban en la cabeza en bucle una y otra vez diciéndome que Erick llevaba razón. Estoy atada de pies y manos.
El último encuentro que tuve con Christopher también se repite una y otra vez. Maldito sin vergüenza.
Cada vez que repito el último encuentro en el gimnasio mi cuerpo empieza a colmarse de rabia y a híper ventilar por ello.
Soy idiota, me digo una y otra vez.
La fina voz de la madre de Erick me hace salir de mis pensamientos. Anoche volamos para Belgravia ya que hoy tenemos el acto oficial del compromiso de cara a la sociedad. Acto de buena fe de Erick cuando le llame después de llegar al hotel y haberme quitado todo el sudor tras haber hecho un entrenamiento con Patrick Linguini.
—los lirios son elegantes y perfectos ¿cierto?. —me mira en busca de mi aceptación y me limito a sonreír llena de agonía.
—lo son. —me limito a responder con simpleza.
Esta vez no tengo como guardaespaldas al coronel, ya sabe que todo fue por una toma de contacto y para que yo supiera con lo que lidiaría según el abuelo y el ministro. En cambio han decidido que lo mejor es que uno soldado de la alta guardia sea mi sombra. Y como si eso no fuera suficiente también se encargan de mi seguridad el capitán Linguini. No he cruzado ni una sola palabra con él solo se limita hacer su trabajo y lo agradezco.
—¿tienes un minuto? Quiero comentarte un par de cosas. —me pregunta Erick con una imperturbable sonrisa. —qué demonios sí que los tienes, salgamos fuera amore, ahí tenemos más privacidad.
Desde que le tuve que responder a su mensaje de "se agota el tiempo alteza" su ego se ha multiplicado por mil y la empatía que ha mostrado estos meses de atrás se a esfumado y lo ha remplazado por unos aires de superioridad imperturbables.
Tyler, hace el amago de seguirme pero Erick le frena. —no necesita escoltas.
—con el debido respeto. —interviene el rubio ahora. —eso lo tiene que decir la princesa y las órdenes del viceministro don claras.
Veo como Erick coge aire de manera profunda sin borrar la sonrisa de su rostro y da un paso más al frente. Encarándose al capitán.
—conmigo no le pasará nada, ambos lo sabemos. No creemos un espectáculo de todo esto.
Aunque su tono suena amenazante Patrick no se achica, por lo contrario sonríe devolviéndole la misma frialdad. —estupendo, no esperaría menos de ti. Creo que no estaríamos en igualdad de condiciones...
—suficiente. —digo parando esto. —Patrick. —toco su brazo de manera tranquilizadora y le regalo una sonrisa apenada por el comportamiento de Erick. —tranquilo, simplemente dejarnos unos metros más de distancia.
Su mirada fría automáticamente se vuelve cálida y asiente con una sonrisa tierna, este hombre me parece maravilloso y encantador.
Miro a Erick sin paciencia y salgo para sus jardines sintiendo detrás sus pasos.
—no puedes hacer esto.
—ni tu meterte en mi seguridad, no vas a venir a cambiar nada de eso.
Siento que me agarra de la muñeca frenándome y el ardor de su agarre es mucho mas diferente al de cierto capullo de ojos grises.
—serás mi esposa, necesitamos privacidad.
Me pellizco el puente de la nariz manteniendo la calma. —de cara a la sociedad seremos esposos, tendremos un papel donde constará que lo somos. Pero ni por un segundo creas que estoy enamorada de ti y esto es lo que quiero. Me has manipulado para que me case contigo y no pienso perdonártelo.
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𝐼 𝑊𝐴𝑁𝑁𝐴 𝐵𝐸 𝑌𝑂𝑈𝑅𝑆 - 𝐶ℎ𝑟𝑖𝑠𝑡𝑜𝑝ℎ𝑒𝑟 𝑀𝑜𝑟𝑔𝑎𝑛
FanfictionElla es inalcanzable excepto para el, Alana de novo Hannover. Carismática, alegre, tranquila e inspiradora allá donde vaya. Todo lo opuesto a él: egocentrico, narcisista y ambicioso. El coronel se verá envuelto una vez más en una importante misión...
