¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Ya habían pasado varios días después de ese encuentro que te dejo en claro que tus sentimientos no eran correspondidos.
¿Te sentías mal? Obvio, no es como si algo como aquello fuera tan fácil de superar.
Pero lo estabas llevando bien a tu manera, y dejar de visitar tan seguido a aquel chico te ayudo sin duda alguna.
Finalmente después de una semana sin saber de el decidiste ir a verlo después de clase. En el lugar en que se siempre se encontraba.
Pero ¡oh! Sorpresa por casualidades del destino no se encontraba ahí.
Sin saber que más hacer pensaste que esperar un par de minutos estaría bien, que tal vez se había retrasado o algo así. El Itoshi menor no era alguien que se saltará un solo día de su entrenamiento, aún estuviera tan enfermo y apunto de morir no lo haría.
Después de todo es necesario un buen entrenamiento para ser el mejor del mundo ¿Verdad?
¿20 minutos? Esperaré otros 10.
¿30 minutos? Ummmm puedo esperar 5 más.
¿35? ¿40? ¡Espera, cuando paso una hora!
En efecto durante toda esa hora lo espere pacientemente. Pero aún así no se digno en aparecer.
Preocupada fuiste a su clase para saber si le había ocurrido algo.
...
Dormía tan pacíficamente, se veía tan tranquilo que realmente dudaste en quedarte. Parecía realmente un modelo, con rasgos finamente esculpidos, pestañas inferiores tan largas como las tuyas. Su cabello tan sedoso y brillante ¿Que tipo de shampoo utilizaba? Yo también quiero tener el cabello así.
Tu mano antes de darte cuenta se estir intentando arreglar algunos mechones que cubrían su rostro, fue detenida por la suya y lentamente abrió sus ojos.
Esa fue una obvia sorpresa para ti.
— ¿Que estabas intentando hacer? — Abrió por completo los ojos antes de darse cuenta que eras tu, lo que suavizo en algo su mirada.
— Ah, Itoshi perdón no era mi intención despertarte, es que como no apareciste en el campo techado. Me preocupe y vine a buscarte — Hablaste tan rápido que casi no se entendía.
— No te ví en toda la semana. ¿Dónde estabas? — Pregunto estirándose un poco.
— Bueno yo... — Pensado lo más rápido posible para que no sospechara le dijiste lo primero que se te ocurrió.
— Yo tuve calambres estomacales y una uña encarnada, si era eso — Sonaste tan poco convencida que tú respuesta lo hizo alzar una ceja.
— ¿Una uña encarnada? ¿Enserio? —
— Si, dolía mucho apenas podía caminar sabes —
— Ajá... — Entrecerró los ojos, para momentos después abrirlos relajándose.
— No es de mi incumbencia de todos modos. ¿Para que me buscabas? —
Eso te puso un poco nerviosa, pero aún así solo respiraste y ya.
— No era nada, no puedo ir a buscar a mi amigo —
— No soy tu amigo —
— No seas aburrido Rin, ya acepta que tenemos una amistad —
— Yo no me hago amigos de tontas —
Jadeaste.
— Tonta yo, o sea si soy pero, no te doy el derecho de llamarme como tal. Pues yo no me hago amiga de emos con problemas de personalidad — Tus palabras parecieron herirlo un poco.
— Yo no soy emo y no tengo problemas de personalidad — Dijo bajando el tono de su voz.
— Obvio no, ridi si lo fueras no serías mi amigo. Mejor la párate y vámonos —
Te paraste bien y caminaste hacia la puerta.
— ¿Vienes o te quedas? — Le sacaste la lengua.
El también se paró y caminaron juntos... A la salida obvio.
Un tiempo después Rin te comento que lo habían invitado a formar parte de un proyecto que quería formar al mejor delantero del mundo y por ende no iba a poder comunicarse contigo.
No te importo, sus sueños son más importantes.
Incluso más que tus propios sentimientos.
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Hola, se que dije que quería escribir algo triste. Pero eso era antes, ahora no así que esto fue lo que logré escribir. No es muy largo pero espero que les guste.