Aphrodite and Satan

212 29 0
                                        


Christopher

Ni si quiera se en que estaba pensando cuando decidí venir a buscarla. Cuando el imbecil de Patrick me llamo no tenía que haber cogido esa llamada.

Las quejas de Alana me golpean sobre la cabeza al igual que sus puños en mi espalda para que la baje al suelo.

Nadie, ni si quiera yo mismo se lo que he sentido cuando la he visto balanceándose sobre sus propias caderas encima de la barra de aquel club al ritmo de Beyonce cuando llegue.

Esta maldita se ha propuesto acabar conmigo y no va por mal camino, las casi 48 horas en las que no la he visto he estado de mal humor o incluso con la polla dura.

—¡oye! ¡Oye hablo enserio! Me estoy mareando más...

Sus quejas me dan jaqueca pero las ignoro , cuando salgo del club el aparca coches corre a por él McLaren y me lo trae en menos de un minuto.

Ni si quiera entiendo el por qué estoy haciendo esto, no sé en qué momento he pasado ha ser un jodido cuidador. Joder me enerva la jodida situación.

Abro la maldita puerta del vehículo y la meto dentro para que deje de darme malditos golpes. La abrochó el cinturón y en esa décima de segundos siento que me quemo por su mirada, mis ojos la examinan a centímetros y una vez más revelan que es de las mujeres más hermosas que he visto en mi vida. Sin poder evitarlo pasó el pulgar por uno de sus lunares que hay en su mejilla derecha.

Cuando me subo al vehículo el silencio se hace presente mientras que el GPS me indica la ruta que me lleva hasta el penhouse.

—¿sabes? Tengo hambre, llevo desde bien pronto tomando alcohol y siento que mi estómago está demasiado vacío.

Es cierto, pedí informe a Patrick y me dijo que había empezado a beber champán en su fiesta de compromiso como una condenada y después cuando llegaron a Londres vinieron directas al club. Cuando me llamó ya iba demasiado borracha y Patrick no sabía cómo pararla.

—¿por qué siempre eres así? Parece que estás enfadado con el mundo, yo soy más desgraciada que tú pero mírame. —sonríe mientras me mira. —soy feliz y disfruto de mi libertad cada vez que puedo.

¿A caso siento lástima? Todo el circo que su abuelo ha montado es innecesario. Ella no lo quiere pero como la cobarde que es lo acepta.

—eres insoportable.

—admite que te gusta que lo sea.

—¿y qué si es así? Pero no lo es.

No la sigo la conversación, se calla se limita a encender la pantalla y a reproducir música. Segundos después está tarareando una canción.

—me encanta esta canción, me parece taaaaan profunda su letra. Lana siempre canta de esa manera tan especial.

Creo que se me escapa una sonrisa mientras la escucho. Creo.

La lluvia empieza apoderarse de la ciudad pero no tardo en llegar, he mandado a Patrick a casa y Tyler se quedará haciendo guardia por que el ministro y el viceministro no quieren dejarla desprotegida y creo y apuesto lo que sea a que no les agradaría lo que hay entre nosotros. ¿Pero a quien le importa eso?.

—¿donde me llevas? ¿Me vas a secuestrar?.

Respiro hondo, no sé de dónde se ha sacado esta personalidad que está mostrando pero para nada se comporta así sobria.

—baja del coche.

—no...

Me pellizco el puente de la nariz por cuarta vez en lo que va de hora y sin paciencia salgo del coche, voy hasta la maldita puerta del copiloto y entre forcejeos y negaciones la desabrochó el cinturón para volver a cargarla sobre el hombro.

Has llegado al final de las partes publicadas.

⏰ Última actualización: Apr 20 ⏰

¡Añade esta historia a tu biblioteca para recibir notificaciones sobre nuevas partes!

𝐼 𝑊𝐴𝑁𝑁𝐴 𝐵𝐸 𝑌𝑂𝑈𝑅𝑆 - 𝐶ℎ𝑟𝑖𝑠𝑡𝑜𝑝ℎ𝑒𝑟 𝑀𝑜𝑟𝑔𝑎𝑛Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora