Capítulo 18: Un ramo mixto

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La campana sonó, como yo lo escuchaba era "regresen a su celda", le tomé la mano a Bonnie y corrimos al salón, estábamos muy lejos del pasillo, teníamos que apresurarnos. Llegamos a la puerta un segundo antes de que el profesor Dimitri cerrara la puerta, me fulminó con su helada mirada azul antes de hacerme un gesto con la cabeza para decirme que me sentara. Me fui a mi lugar con el asma a tope, Bonnie no parecía afectarle haber corrido sin calentar. Odiaba los lunes, tocaba doble hora con el profesor Dimitri, pero por lo menos después de esta clase sigue la clase con la maestra de literatura, la profesora Margarita, es la mujer más carismática en el continente, nunca nos grita o se queja de nosotros, aunque seamos una vergüenza, e incluso a veces nos trae paletas de hielo o dulce o ambas. 

Mientras el profesor Dimitri me arrullaba con su clase, una asistente del director tocó la puerta y le entregó una nota al maestro. Vi como su expresión facial pasó de seriedad glacial a morder el labio inferior con intriga. Alzó la mirada y tomo aire para anunciar:

-Jóvenes, la señorita Margarita fue asaltada y le hirieron el brazo con un arma blanca, no podrá venir hoy, está en el hospital del centro. 

En ese momento, sentí un escalofrío que me recorrió del talón a la coronilla. Todos mostraban angustia, Bonnie no mostró ninguna expresión aparte de confusión y la cara que pone uno cuando tiene mil preguntas. Me volteó a ver y me preguntó:

-¿Quién es Margarita? ¿Es alguien importante?

Yo volteé con rapidez para pegar un grito, pero recordé que era su primer día y relajé la cara. Le respondí con lágrimas en los ojos:

-Es la profesora preferida de todos. Es de esas maestras que nunca olvidas. 

-Ohh... eso explica. 

-Oye... ¿te importaría ir conmigo a visitarla al hospital?

-Oh, claro, no vienen por mi a la escuela, además, quiero conocerla.

-Gracias, significa... mucho para mi, quiero mucho a esa maestra.

-Ah, no es para tanto, somos amigas, ¿no?

Asentí con una sonrisa mientras esas pequeñas pero tibias lágrimas me recorrían las mejillas.

Luego me dispuse a mandarle un mensaje a mamá, el cual decía:

"Mamá, no vengas a recogerme hoy, iré a casa caminando, además, iré a visitar al hospital a la profesora Margarita por lo que llegaré algo tarde hoy, tranquila no iré sola hasta allá, irá conmigo una amiga, te cuento todo en casa, te quiero mamá"

Escribí tan rápido el mensaje que me sentí orgullosa, escondí el celular en mi ropa me centré en calmarme. 

Tocó la campana para anunciar la hora de salida, guardé mis cosas y me colgué la mochila para esperar a Bonnie en la puerta del salón, Bonnie tardaba años en guardar sus cosas. Cuando AL FIN terminó, salimos del salón rumbo a la entrada del edificio,  cuando por mera suerte estaba Mary justo en la entrada, sabía que ella trataría de detenernos para molestar, en ese momento se me ocurrió una manera de escape, saqué mis audífonos y le dije a Bonnie:

-Tengo una canción en el celular que te va a encantar, toma.

-Oh, claro.

Estábamos a 3 metros de la entrada, seleccioné la primera canción que vi, y usé como disimulo la lista de las canciones, las bajaba sin rumbo, pasamos tranquilamente por las escaleras donde ella estaba sentada, la miré por el rabillo y le dí una sonrisa de psicópata que borré en el mismo segundo, su expresión fue tan satisfactoria que sentí como me hice más liviana la espalda. 

El camino al hospital fue divertido, nos reímos, compramos bebidas para el camino, le conté a Bonnie acerca de la maestra Margarita y las cosas geniales que había hecho por todos. Pero, cuando faltaban 2 cuadras para llegar al hospital... vi a Johny al otro lado de la calle, lo cual hizo que mis pies se detuvieran de golpe, Bonnie siguió caminando por unos 5 segundos cuando se dio cuenta que ya no la seguía, se regresó y me preguntó:

-¿Qué pasa? ¿Por qué te detienes?

-A-ah... es que... mi celular vibró,  d-debo ver qué es, tal vez sea mi madre.

-Oh, está bien, mientras yo entraré a esta tienda.

-V-vale

Saqué el celular para hacer como si estuviera viendo algo, pero en realidad activé la cámara y gravé a Johny muy discretamente detrás de el cofre de un coche. Estaba comprando flores, un ramo de flores mixtas, las preferidas de mamá. Pero cuando subió a su coche, cambió por completo su expresión de felicidad y emoción por una cara aterradora, fría y asesina, quería seguirlo pero  no podía dejar sola a Bonnie ni a la profesora. Bonnie me sacó de mis pensamientos haciéndome dar un brinco del susto. Se rió de mí, me ruboricé y le dije:

-Mira, una florería, quiero ir a comprarle una flor a la profesora. 

-Oh, claro vamos, también quiero ver las flores.

Cruzamos la calle y entramos a la florería, y pedí un pequeño ramo de margaritas, mientras Bonnie estaba al otro lado de la sala, le pregunté en voz baja a la chica que preparaba el ramo:

-Eh, disculpa, ¿No sabrás a dónde iba el hombre que acaba de salir de aquí con un ramo de flores mixtas?

-Ah, ese sujeto, no paraba de decir que eran para el amor de su vida, que era una sorpresa y que iría directamente a darles esas flores frescas a su dama, me dio ternura y gusto que aún haya hombres así de detallistas y enamorados.

-Oh... eh, gracias. Deja te pago...

¿Qué?... ¿Ir a dárselas directamente?... pero... mi casa es al otro lado... 

Mi padrastroDonde viven las historias. Descúbrelo ahora