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La presentación final de Jimin llegó, no sentía ánimos de asistir a dicha ceremonia. Pero todo el esfuerzo que había puesto en aquel baile lo ameritaba. Había llegado hace unas horas a su apartamento junto a sus padres, quienes ahora se habían dirigido al súper mercado. Bajo las escaleras lentamente viendo como los globos que había inflado, algunos yacían en el suelo. Su estómago se apretó y comenzó a reventar cada unos de ellos, como queriendo borrar aquel mal momento.
Las lágrimas no tardaron en llegar, su corazón dolía, pero más le dolía no poder borrar aquella imagen de Jungkook de aquel día que fue a su casa para hablar con el. Pasó sus manos por su rostro con brutalidad tratando de borrar aquellas lágrimas que caían sin permiso.
—¿Porque es tan difícil esto?— se preguntó así mismo en un pequeño susurro.
Botó los globos al basurero y se sentó en el sofá de su living, revisó la hora y dándose cuenta que quedaban 5 horas para presentar su baile, así que sin más se levantó y se dirigió a su habitación para comenzar a prepararse.
(...)
Por otro lado estaba Jungkook, quien estaba recostado en las piernas de su madre, mientras esta acariciaba su cabello. Ya no le quedaban lágrimas, se sentía cansado, y sobre todo había perdido el apetito por lo cual ahora estaba muy delgado. Un suspiro tembloroso salió de su boca antes de hablar.
—Puedes acompañarme a la presentación de Jimin— su voz casi inaudible y rota, apretó el corazón de su madre.
—Claro que si mi amor.
—Bien, iré a prepararme falta 1 hora para que empiece— lentamente se puso de pie para dirigirse a su habitación.
Claramente su madre se había enterado de lo que había pasado, y no tardó en poner una demanda aquel chico que Jungkook le comenzaba a tomarle aprecio por ser su amigo. También sabía que Jimin le había terminado y que no le había dejado explicar lo sucedido. Pero también entendía que estaba herido. Entendía ambos sucesos. Ella se levantó del sofá y fue a la habitación de ella, en donde al pasar por fuera de la habitación de su hijo menor, se rompió su corazón. El llanto de Jungkook hacía que ella también quisiera llorar. Soltó un suspiro tembloroso y comenzó arreglarse para acompañar a su hijo.
(...)
El acto estaba por comenzar, Jimin se asomó por la cortina y vio a sus padres y amigos ahí, para apoyarlo, pero sus ojos se fueron directamente hacia el puesto vacío, en donde Jungkook estaría. Su corazón se encogió y automáticamente hizo una mueca. Sus nervios comenzaron a salir a flote, pero tomó un bocado de aire y se relajó.
Era su turno, se puso en posición y lentamente el telón comenzó a subirse, la suave melodía de "Only de LeeHi" comenzó a sonar por el salón. Sus movimientos eran suaves y elegantes, las personas que estaban ahí, estaban sorprendidos y encantados, sus lágrimas comenzaron a traicionarlos, y su corazón dolía. Ya que la canción tenía un gran significado, ya que Jungkook se la había cantando en una de las millones de citas que habían tenido en un karaoke. Sus mejillas estaban mojadas, y un leve sollozos salió de su garganta cuando comenzó a finalizar la canción. Hizo una reverencia y los aplausos llenaron el lugar, sin saber que en una esquina del salón, unos ojos lo miraban con un brillo especial, sin mencionar que también estaban llenos de lágrimas.