CAPÍTULO 79: EL JUICIO DE LOS YAMADA Y EL PESO DEL HILO ROJO INVISIBLE

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(Versión Wattpad – ~1500 palabras)

El despertador sonó con un pitido agudo que atravesó la habitación como una flecha. Nobuo abrió los ojos lentamente, sintiendo el peso del sueño acumulado en cada músculo. El "Modo Humano" seguía activo. Y eso significaba que no tenía excusas para evitar lo que venía.

[Sistema]: Actualización al 95%. Tiempo restante de "Modo Civil": 2 horas. Nota: Tu frecuencia cardíaca está elevada. ¿Nervios, autor-kun? ¿O simplemente eres más frágil sin mí?

Nobuo apagó la notificación con un manotazo cansado.

—No necesito tus comentarios hoy —murmuró.

Hoy tenía que presentar a Miku y a Utaha ante su familia. No ante un comité. No ante un tribunal. No ante un gobierno que asigna parejas.

Solo ante su madre y su hermana.

Y eso era mil veces peor.

Se vistió con el uniforme escolar, se peinó lo mejor que pudo y salió del apartamento. Miku lo esperaba en la entrada del edificio, nerviosa, con las manos entrelazadas. Utaha estaba a su lado, impecable como siempre, revisando su labial con la calma de quien está a punto de ganar un premio literario.

—¿Listo? —preguntó Utaha, guardando el espejo.

—No —respondió Nobuo—. Pero vamos.

El primer impacto

La casa de los Yamada no era grande, pero tenía ese orden cálido que solo una madre que ha trabajado demasiado puede mantener. Manami estaba sentada en el sofá, con las piernas cruzadas y una expresión que mezclaba curiosidad y diversión.

—Vaya, Nii-san —dijo, dejando su tableta a un lado—. No sabía que hoy era "trae-a-tus-amigas-a-casa". ¿O es que por fin decidiste dejar de ser un ermitaño?

Miku hizo una reverencia tan profunda que casi se cae.

—¡H-hola! Soy Miku Nakano... s-siento la intrusión...

Utaha avanzó con elegancia.

—Kasumigaoka Utaha. Gracias por recibirnos, Manami-chan.

Manami entrecerró los ojos. Reconocía a una rival intelectual cuando la veía.

La tensión se cortó cuando la madre de Nobuo salió de la cocina con una fuente de nikujaga humeante.

—Pasen, pasen. La comida está lista.

La cena: un campo de minas

Se sentaron alrededor de la mesa. Nobuo en el centro, Miku a su derecha, Utaha a su izquierda. Manami frente a él. Su madre en la cabecera.

El silencio era tan denso que Nobuo podía sentirlo en la garganta.

—Nobuo —dijo su madre mientras servía arroz—, explícame algo. —¿Sí? —¿Por qué has traído a dos chicas a cenar? No es algo que hagas normalmente.

Nobuo tragó saliva.

—Porque... son importantes para mí.

Su madre lo miró con una mezcla de sorpresa y sospecha.

—¿Importantes cómo?

Nobuo respiró hondo.

—Mamá... ¿recuerdas la Ley de Estabilidad Familiar?

Ella frunció el ceño.

—¿Esa ley rara que aprobaron hace unos años? ¿La que permite relaciones múltiples si la persona puede mantenerlas económicamente?

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