El amanecer del quinto día en Tempest no trajo calma. Trajo ruido.
El martilleo constante de la forja de Kaijin resonaba por toda la aldea. Los enanos trabajaban sin descanso, reforzando escudos, templando acero, revisando armaduras improvisadas. El aire olía a carbón, metal caliente y tensión.
Nobuo caminaba hacia el edificio central con el cuerpo adolorido. No había dormido bien. Su mente seguía repasando los movimientos de Hakurou, los golpes de Shion y las correcciones de Benimaru. Cada músculo protestaba, pero seguía avanzando.
[SISTEMA: Día 5 — Consejo de Guerra.] Tiempo restante: 24 horas.
Por primera vez, el contador tenía sentido.
Nobuo respiró hondo y empujó la puerta.
El Consejo de Guerra
La sala estaba llena.
Rimuru, en su forma humana, revisaba un mapa enorme del Bosque de Jura. Benimaru señalaba rutas de avance. Shuna preparaba talismanes de apoyo. Shion afilaba su espada con una sonrisa inquietante. Soei permanecía en un rincón, tan silencioso que parecía una sombra viva.
Rimuru levantó la vista.
—Justo a tiempo, Nobuo.
Nobuo se apoyó en la pared, intentando ignorar el temblor leve en sus manos.
—¿Qué tenemos?
Soei dio un paso adelante.
—Confirmado. La horda orca avanza sin detenerse. Doscientos mil. No por disciplina, sino por hambre. Devoran todo a su paso.
Benimaru golpeó la mesa con el puño.
—Si entran en el bosque, arrasarán cada aldea, cada árbol, cada criatura.
Nobuo tragó saliva. Doscientos mil. Era una cifra que no podía imaginar ni en videojuegos.
—No podemos enfrentarlos de frente —dijo Nobuo—. Nos aplastarían por puro número.
Rimuru asintió.
—Exacto. Necesitamos estrategia. Emboscadas, distracciones, control del terreno. Y sobre todo... eliminar al líder.
Nobuo respiró hondo.
—Cortar la cabeza para que el cuerpo caiga.
Benimaru sonrió.
—Eso mismo.
El peso del liderazgo
Tras dos horas de planificación, Rimuru pidió hablar con Nobuo a solas.
Salieron al balcón. Abajo, los hobgoblins se despedían de sus familias. Algunos lloraban. Otros sonreían con valentía. Todos tenían miedo.
Rimuru apoyó los codos en la barandilla.
—Nobuo... tú vienes de un mundo donde yo soy un personaje de ficción. Pero aquí... todos dependen de mí. Y no puedo evitar pensar que si fallo, todo esto desaparece.
Nobuo lo miró. No como un fan. No como un autor. Sino como alguien que entendía el peso de proteger un hogar.
Sacó su teléfono. El sistema lo mantenía cargado usando su electricidad interna, aunque él no entendía del todo cómo.
Buscó una foto.
Miku leyendo en el sofá. Utaha escribiendo con expresión de genio malhumorado. Marin riéndose frente al espejo.
Un hogar. Su hogar.
—Yo tampoco soy un héroe —dijo Nobuo, mostrando la pantalla—. Solo soy un tipo que quiere volver a esto. Si fallo aquí... ese mundo se rompe. Ellas son mi ancla.
Rimuru observó la foto. Sonrió con una mezcla de ternura y envidia.
—Tienes suerte, Nobuo.
—Tú también —respondió Nobuo—. Tienes un pueblo entero que te quiere. Eso es más grande que cualquier harem.
Rimuru rió.
—Bueno... Shion intenta matarme con su cocina. ¿Eso cuenta?
—Cuenta como amor peligroso —dijo Nobuo.
Ambos rieron. Por un momento, la guerra pareció lejana.
La sombra del titiritero
La risa se apagó cuando Soei apareció detrás de ellos, silencioso como un susurro.
—Lord Rimuru. Nobuo-dono. Hay un problema.
Rimuru se tensó.
—¿Qué encontraste?
—En la retaguardia de la horda hay un individuo oculto por magia. No es un orco. Es un demonio. Lleva una máscara de payaso. Se hace llamar Gelmud.
Nobuo sintió un escalofrío. No por saber quién era. Sino por la palabra "demonio".
—¿Está controlando al líder? —preguntó Nobuo.
—Probablemente —respondió Soei—. Su presencia altera el comportamiento de la horda.
Nobuo apretó los puños. Chispas azules recorrieron sus dedos.
—Entonces es un objetivo prioritario.
Rimuru asintió.
—Sí. Pero no te acerques solo. Es peligroso.
Nobuo sonrió con cansancio.
—No te preocupes. No soy suicida. Solo... rápido.
El sistema apareció.
[SISTEMA: Misión secundaria registrada.] Objetivo: Neutralizar a "Gelmud". Recompensa: Mejora de análisis eléctrico. Advertencia: Nivel de amenaza alto.
Nobuo respiró hondo.
—Mañana marchamos, Rimuru.
Rimuru miró el horizonte.
—Sí. Mañana defendemos nuestro hogar.
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HAREM SYSTEM
Fanfictiondespués de morir.desperté en el cuerpo de un adolescente y ahora mi nombre es nobuo yamada y tengo un sistema el cual me obliga a tener un harem. ¡pero yo no quiero eso! Pero este sistema me obliga a hacerlo o ¡hara desaparecer mi cosa! sigue la...
