El anuncio de Rimuru había encendido un fuego en todo Tempest. Los goblins corrían de un lado a otro cargando lanzas recién afiladas. Los lobos practicaban formaciones de ataque. Los enanos reforzaban las murallas improvisadas. Los kijin discutían estrategias con la calma de veteranos.
Pero nadie sentía más presión que Nobuo.
No porque fuera el más fuerte. Sino porque era el más frágil.
[SISTEMA: Cronómetro de Guerra — 72 horas restantes.] Estado actual: Sharingan (2 aspas, recién despertado). Dominio del Rayo: 48%. Meta del día: superar el 50% sin quemarte los nervios.
Nobuo respiró hondo.
—Tres días... —murmuró—. Tres días para no morir.
No era una queja. Era un recordatorio.
El método Hakurou: Reacción pura
El entrenamiento del día se realizaba en un claro apartado, lejos del bullicio de Tempest. Hakurou estaba sentado sobre una roca, con su katana de madera apoyada en el regazo. Parecía un anciano frágil... pero Nobuo ya sabía que era una ilusión.
—Muchacho —dijo Hakurou sin levantar la vista—. Tus ojos ven más, pero tu cuerpo sigue siendo humano. Si el Sharingan te muestra el golpe, pero tus músculos no responden, morirás viendo tu propia muerte.
Nobuo activó sus dos aspas. El mundo se volvió más nítido, más definido. No veía Ki, ni magia, ni aura. Solo movimiento, tensión, intención física.
—No quiero solo ver el golpe —dijo Nobuo—. Quiero moverme antes de que llegue.
Hakurou no respondió. Simplemente lanzó una piedra.
Una piedra pequeña. Pero lanzada con la fuerza de un cañón.
Nobuo inclinó la cabeza. La piedra pasó rozando su oreja.
—Demasiado lento —sentenció Hakurou.
Tres piedras más. Tres esquivas mínimas. Tres latidos acelerados.
Nobuo jadeó.
—No puedo... seguir este ritmo...
—No debes seguirlo —respondió Hakurou—. Debes anticiparlo.
El límite del rayo
Tras una hora, Nobuo sintió que sus nervios ardían. La electricidad interna era útil... pero peligrosa.
[SISTEMA: Advertencia — Riesgo de sobrecarga nerviosa.]
Nobuo cerró los ojos. Respiró. Recordó la respiración interna que había aprendido para no colapsar.
No Ki. No magia. Solo control.
—Vamos... —susurró.
Activó una descarga mínima dentro de sus músculos. No para moverse más rápido. Sino para reducir el tiempo entre pensamiento y acción.
Hakurou lanzó un tajo lateral. Nobuo no desapareció. No se volvió rayo. No se teletransportó.
Pero reaccionó medio segundo antes de lo normal.
Y eso fue suficiente.
El golpe pasó de largo. Nobuo rodó por el suelo, jadeando.
Hakurou abrió los ojos.
—Eso fue mejor.
Nobuo sonrió, temblando.
—Gracias... creo.
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HAREM SYSTEM
Hayran Kurgudespués de morir.desperté en el cuerpo de un adolescente y ahora mi nombre es nobuo yamada y tengo un sistema el cual me obliga a tener un harem. ¡pero yo no quiero eso! Pero este sistema me obliga a hacerlo o ¡hara desaparecer mi cosa! sigue la...
